La Poetisa Sevillana Ana Caro.



Fue la Poetisa Sevillana, Ana Caro Mallén de Soto una gran figura en el siglo XVII. Conocida también como "la décima musa andaluza". Nació en 1590, sin saberse si fue en Sevilla o en Granada, empezando su carrera en 1628, cuando participó con la Relación poética de las fiestas celebradas en el convento de San Francisco de Sevilla en las fiestas que la ciudad celebraba por los mártires del Japón, siendo en 1637, cuando escribe el poema laudatorio Contexto de las Reales Fiestas Madrileñas del Buen Retiro.

Mantuvo Ana Caro una estrecha relación con María de Zayas, otra grandísima escritora del Siglo de Oro. También mantuvo otra estrecha relación con la Condesa de Paredes, mescenas de mujeres literatas. Fue tan conocida en la literatura, que hasta Luis Vélez de Guevara la menciona en El diablo cojuelo, una mujer que contó con el favor del conocido Conde Duque de Olivares.

Tan buena fue en su trabajo, que hay documentos que demuestran que Ana Caro cobró por sus escritos, lo que la hace ser una de las primeras mujeres escritoras profesionales. Ganó varios certámenes poético, escribiendo sobre todo de celebraciones, vistas públicas y evento. Pero por desgracia, como tantas otras obras de otros genios no ha llegado gran parte de ella porque fue destruida.

Entre sus obras destaca las dos comedias: El Conde  Partinuplés, una obra ambientada en el mundo medieval y Valor, agravio y mujer, donde Ana Caro reinterpreta los temas que afectaban a las mujeres. Como curiosidad comentar, que cuando falleció en Sevilla el 6 de Noviembre de 1652 por la epidemia de peste fue su entierro de los más costosos que se vieron en la época por la importancia de la escritora, no como algunas de hoy, que escriben basura y encima se la compran.






Calle de las Siete Revueltas.



Casi todas las calles de Sevilla tienen su historia y sus curiodidades, como por ejemplo esta de las Siete Revueltas en pleno casco histórico. Calle pequeña de la que destacamos en sus doscientos metros o algo menos siete esquinas.

Fue desde mediados del siglo XV hasta finales del XVI cuando acogió la calle al gremio de herreros, llamándose Herreros o Herrero Viejo al tramo más cercano la calle Jesús de la Pasión. Se conoció bastante la calle por estar en ella algunas de las imprentas más conocida de Sevilla.

Toma su actual nombre desde 1845, donde nos encontramos con el conocido Bar Europa, que abrió sus puertas en 1925.

El Museo de Carruajes de Sevilla.



El Museo de Carruajes de Sevilla como tantos otros de la capital es un gran desconocido. Un Museo que abrió sus puertas el 17 de Octubre de 1999 para exponer magníficos coches de caballos, y que se encuentra en la Plaza de Cuba, en un edificio histórico del siglo XVI del antiguo Convento de los Carmelitas Descalzos.

Dicho edificio fue saqueado por los mamones franceses en la Guerra de la Independencia, el que también fue afectado por la Desamortización de Mendizabal, que lo convirtió en un almacén de madera. Este edificio tuvo varios uso hasta que el magnate cubano, Rafael González Abreu, lo transformó en 1930 en la sede del Instituto Hispano Cubano de Historia de América.

Está dividido el Museo en cuatro dependencias, destacando del mismo el carruaje que utilizó el Marqués de Alcañices en la boda de Alfonso XII, como también la berlina de la Hermandad del Sagrario, que es un carruaje de dos plazas cubierto.

La Glorieta de Cervantes.



La preciosa Glorieta de Cervantes de forma octogonal es un monumento dedicado a la magistral obra del Quijote, la cual se encuentra en el Parque de María Luisa en Sevilla.


Fue realizada esta Glorieta en 1913, la que tiene unos magníficos bancos decorados con azulejos de la historia de Don Quijote de la Mancha y unos anaqueles donde se ven las fechas y lugares significativos en la vida del genial escritor Cervantes. Uno de los mejores literatos de todos los tiempos.


Realizó la Glorieta el grandísimo arquitecto Aníbal González, siendo el autor de las pinturas el pintor ceramista Pedro Borrego Bocanegra.





Curiosidades sevillanas. La calle más larga.


Más de una vez seguro, se habrá preguntado cual es la calle más larga de Sevilla. Pues parece ser que es la calle Pagés del Corro, con mil metros y la que se encuentra en el barrio de Triana.


Surgió dicha calle en el siglo XIX, la cual fue llamada Cava de los Civiles el primer tramo y el segundo desde San Jacinto a la Plaza de Cuba, llamado Cava Alta o Cava Nueva. Como también fue llamada Cava de los Gitanos por la gran mayoría de sus vecinos.


La Estrella, primera Dolorosa que se viste de hebrea.



Este maravilloso estilo de vestir a la Madre de Dios de hebrea fue creado por el genio de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, siendo la portentosa Dolorosa de la Estrella la que inicia en el mes de Diciembre esta costumbre ante sus hijos vestida de hebrea tanto en Adviento como en Navidad.

Hay que decir, que las primeras imágenes de hebrea que vistió Juan Manuel Rodríguez Ojeda fue a principios del siglo XX, y fueron la Virgen de la Hiniesta y luego la Macarena. Todo un acierto de este genio en el mundo de las Cofradías.

El Museo Histórico Militar de Sevilla.



El Museo Histórico Militar de Sevilla es todo un gran desconocido a pesar de encontrarse en uno de los sitios más visitados como es la maravillosa Plaza de España, conocido también como Museo Militar Regional. Museo que se ubica en el corredor interior de la Plaza entre la puerta de Aragón y la Torre Norte.

Data el origen de este Museo de 1987, año en el que se expone todo el armamento en la antigua Maestranza de Artillería en la sala llamada de los modelos. Siendo este el germen del Museo que se inauguró en 1992 en la Plaza de España con los fondos de la Maestranza y la Fábrica de Artillería. 

Se le añadió al Museo para su colección fondos de la antigua Pirotecnia Militar, de las Escuelas de Aprendices y también de la Antigua Región Militar Sur. Reformándose en el año 2000 con dos plantas nuevas añadiéndole a su colección los fondos de la Real Fabrica de Cañones. Un Museo que se compone de doce salas en la que podemos ver más de cinco mil piezas.








El barco que apareció en la Plaza Nueva.



Por unas obras del metro, se encontraron con un ancla y restos de un barco bajo la conocida Plaza Nueva. Pero lo que más impresionó fue el encontrarse con dicho barco durante las obras del metro en 1981.

Fue excavado en la Plaza Nueva un pozo circular de cuarenta metros de diámetro, donde hallaron ánforas como también columnas de mármol, pasando todo a disposición del Museo Arqueológico Provincial de Sevilla. Un pozo donde a unos doce o catorce metros apareció un ancla y los restos de un barco. Y apareció en dicho lugar porque antiguamente el río discurrirá por esta zona hasta que su cauce fue desviado artificialmente.

Los restos del barco según estudios, pertenecían a una embarcación islámica, construida durante la etapa de la ocupación musulmana con el fin de transportar a gentes y mercancía hasta el puerto. Siendo el ancla de origen bizantino y de dos metros.

El único Premio Planeta que ha ganado un sevillano.



Es el sevillano Manuel Ferrand, el uníco que ha ganado un Premio Planeta. Dicho premio lo ganó en 1968 por su novela Con la noche a cuesta. Unos premios donde no todas las novelas ganadoras son merecedoras del mismo pero en fin, es lo que hay.


La novela de Ferrant gira en torno a dos hombres que trabajan en la construcción del barrio de los Remedios. Uno es guarda de una obra y el otro sereno, el guarda es poco hablador, mientras el sereno es bastante hablador y hasta cotilla, algo muy común en muchas personas.

Siendo más bien sencillo el planteamiento de la novela, fue premiada por ser la creación de los personajes bastante realista.



El Castillo de Marchenilla.


El muy desconocido Castillo de Marchenilla de época andalusí se encuentra junto al camino que comunica Alcalá de Guadaira. Un Castillo que en sus comienzos fue una explotación agrícola que usaron los árabes durante su ocupación. Pero con las invasiones de los benimerrines, miembros del Imperio de origen benimerines en tierras reconquistadas por los cristianos propiciaron que estos construyesen un castillo con fines defensivos, siendo el terreno un regalo de Alfonso X a Rodrigo Álvarez.


Marcheanilla paso en la Edad Media a formar parte del señorío de Gandul y Marchenilla, instaurado en 1639 a favor de un mercenario, Arnau de Solier, quien apoyó a Enrique II en la guerra civil contra Pedro I. Pasando en el siglo XIV el señorío a la familia sevillana de los Velasco, los que decidieron ampliarlo con decoraciones tardogóticas, algo poco usual en la época para la arquitectura militar. Lgar donde se hicieron las paces de Marchenilla entre las familias nobiliarias de los Ponce de León y Guzmán.



Pasado un tiempo, el Castillo incorporó varias transformaciones como la construcción de la Capilla de San Isidro Labrador en el siglo XVII, como también la ampliación del recinto en el siglo XIX, que incluía un patio acortijado.