La pintura de la Dolorosa del Convento de la Encarnación de Osuna.



Esta maravillosa pintura se encuentra en el Convento de la Encarnación de Osuna, obra del pintor sevillano Francisco Meneses Osorio, discípulo del gran Murillo. Siendo Osorio quien finalizó el retablo mayor de los Capuchinos de Cádiz, que Murillo dejó sin terminar a su muerte.

Tiene esta pintura la curiosidad de ser la última obra que se conoce de Francisco Meneses Osorio, la cual realizó en 1703. Una pintura donde se aprecia a la Virgen arrodillada delante de la Cruz , ante la que vemos los atributos de la Pasión como el sudario, la corona de espinas, las tenazas, los clavos, el martillo, el letrero de la Cruz y la jofaina con la esponja. Destacando de este bello conjunto los angelitos de inspiración pura murillesca.

Hay que decir de esta obra, que aunque se note el estilo inconfundible de Murillo, Osorio consigue imprimirle su estilo personal. Consiguiendo así, una obra más que digna.

La mejor veneración.


La mejor veneración, al igual que un altar de cultos, procesión para un un cofrade es siempre recordar y llevar a sus seres queridos. A partir de ahí ya hablamos.

Hoy en las Cofradías.


Hoy en Ias cofradía cualquiera que se engomine y huela a tres personas por la colonia que se ha echado se cree Napoleón.


Buitres engominados.


Si se hubiera trabajado tanto en las Cofradías para ayudar a los hermanos necesitados en vez de montar tantas exposiciones en otro nivel un servidor las hubiera puesto en otro nivel. Pero eso es imposible entre tantos buitres engominados.


Falsos cofrades


Falsos e hipócritas capillitas que todo lo comparten y aplauden con energúmenos que van de artista, cuando son un grandísimo mojón.

La Adoración de los Pastores de Pedro de Villegas de la Parroquia de Santa Ana de Triana.



Esta fantástica pintura de la Adoración de los Pastores se encuentra en el basamento del retablo renacentista de San Francisco de Asís, en la Parroquia de Señora Santa Ana de Triana, digna de ver y de estar en cualquier Museo. Dicha obra está atribuida junto con el resto de las pinturas al gran pintor Pedro de Villegas Marmolejo hacia 1570. Un pintor que por desgracia al igual que otro no conocen muchísimos andaluces ni de oída.

Ocupa el centro de esta magnífica obra el Niño Jesús, al que todos los personajes se dirigen. La Virgen dirige su mirada a su Hijo igual que San José, y entre ambos se ve las cabezas de la mula y el buey, apareciendo antes el Mesías un pastor, y detrás de este otro que está tocando una flauta y otro un tambor ( nada que ver con ningún componente de alguna de las bandas de Semana Santa ), simbolizando los instrumentos musicales las alabanzas de los Pastores al Niño. Y ya en el extremo del grupo vemos un pastor que se dirige al Niño llevando su simbólica ofrenda del cordero, imagen del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo ( aunque a algunos nos se los quita absolutamente nadie ni nada ).

Y como siempre decimos, no todo en esta gran Sevilla está en los mismos sitios. Pues Sevilla es y será un joyero laberíntico, en el que tendremos que perdernos en él para siempre descubrir una obra de arte como esta.


La Virgen del Rosario de la Parroquia de San Jacinto de Triana.


Foto ABC.


Esta maravillosa Virgen del Rosario bastante desconocida para muchos como tantas otras imágenes en Sevilla, preside la Capilla del Sagrario del Convento dominico de San Jacinto de Triana. Fue imagen titular de una Hermandad que se fundó en 1755 para propagar el rezo de Santo Rosario, siendo en 1695, cuando salió por primera vez del Convento en un rosario público por las calles de Triana.

La Virgen del Rosario es una obra anónima del siglo XVIII, pero atribuida por algunos historiadores al escultor y retablista Francisco de Acosta, autor del retablo de la Capilla Sacramental donde se encuentra la imagen e hijo del célebre portugués Cayetano de Acosta, también escultor y retablista.

Se presenta a la Virgen sobre una nube que deja entrever los extremos de la media luna, la cual sostiene en sus brazos a su Hijo Jesús y lleva un Rosario. De este fantástico grupo destaca los rostros de la Virgen y Jesús,  como también el tratamiento de los ropajes con un riquísimo estofado.

Nuestra Señora de la Soledad de Cantillana.



La imagen de Nuestra Señora de la Soledad de Cantillana pertenece a la Hermandad de la Soledad de dicha localidad. Es de autor anónimo y de principios del siglo XVI, por lo que se considera una de las más antiguas que procesionan en Andalucía, sin contar sus manos que fueron talladas por Sebastián Santos Rojas en los años sesenta del siglo XX.

Nuestra Señora de la Soledad es Patrona de Cantillana desde 1919, y posee la medalla de oro de la villa de Cantillana desde el 1 de Mayo de 1996, obteniendo desde el 17 de Diciembre de 2005 el título de Alcadesa mayor perpetua.

Es la imagen de la Virgen de candelero y de tamaño natural, con unos grandes ojos que nos lleva al gótico tardío del siglo XVI en Sevilla, entrando en el primer renacimiento. Los ojos son de cristal, y sus pestañas postizas. Una interesante imagen y bastante curiosa por su gran antigüedad.