La Casa de Gustavo Adolfo Bécquer .

En el número 28 de la céntrica y sevillana calle Conde de Barajas se encuentra la casa donde nació uno de los más grandes poetas de España, Gustavo Adolfo Bécquer. Una casa, que está cerca a una de las plazas más bellas que tiene Sevilla, la de San Lorenzo, donde vive Dios, "El Gran Poder".

Bécquer nació el 17 de Febrero de 1836 en Sevilla, hijo del pintor José Domínguez Insausti y de Joaquina Bastida Vargas, apellido hoy muy flamenco el de la madre. Nuestro inmortal poeta descendía de una noble familia por el lado paterno de comerciantes de origen flamenco, los Becker o Bécquer, los que se establecieron en la capital en el siglo XVI, y que tuvieron capilla y sepultura en la Catedral desde principios del siglo XVI.

Como curiosidad comentar, que tanto Gustavo Adolfo Bécquer y su hermano, el genial pintor Valeriano siempre adoptaron Bécquer como primer apellido para firmar sus grandes obras. Dos grandes sevillanos, a los que aún hoy, la cultura les debe mucho.

La Casa de Velázquez .


La casa donde nació en Sevilla el grandísimo e irrepetible pintor Diego Rodríguez de Silva Velázquez, conocido como Diego Velázquez se encuentra en la actual calle Padre Luis María Llop, n°4, donde vio la luz por primera vez en Junio de 1599. En esta casa pasó sus primeros once años de edad, antes llamada calle Coxcoja, como también Coscoja y luego Gorgoja.

Entre la Plaza de San Pedro y la Plaza de la Alfalfa sigue la conocida Casa de Velázquez, la que conserva la arquitectura de su época del siglo XVI. Una casa que gracias a Dios o al que ustudes quieran, se salvó de la demolición de los años 70 del siglo XX y que se convirtió en centro de arte, pasando luego a ser propiedad de los conocido  modistos Victorio & Lucchino, donde tuvieron su taller y que por un acuerdo la casa pasó a ser visitada con el Patronato Municipal de Turismo en 1999.

Sería en 2011, cuando la casa pasaría a una entidad...que no voy a nombrar porque soy alérgico. Esperemos que este trozo de nuestra historia perdure y siga mostrando al mundo en la placa de su fachada el nacimiento de uno de los pintores más grandes de la historia, Velázquez. El pintor de la verdad.

Austeridad.


No es lo mismo querer vivir en la austeridad, que no tener más remedio que vivir con ella por no haber otra salida.

La calle Ángeles.

La estrecha y recoleta calle Ángeles se encuentra cerca a la Catedral sevillana, en lo que es la confluencia de la calla Abades y la calle Cardenal Sanz y Fores. Calle que se le llamó Ángeles en el siglo XVI por unos Ángeles que aparecían pintados en el retablo de Ánimas junto a unos faroles, que por desgracia desaparecieron.

 Hoy sigue el retablo con una Cruz, pero no se aprecia la pintura por las inclemencias del tiempo. Sería raro que está calle de los Ángeles no tuviera su leyenda, la que muchísimas calles de Sevilla tienen y a la vez engrandecen, aunque algunos historiadores muy prestigiosos y sabios la pasen sin más. Por eso aquí no la pasaremos, porque no somos tan sabio como ellos. Leyenda que cuenta la historia de amor casi imposible entre el Rey Pedro I y una judía que se enamoró de él. Esta es la leyenda del Beso, de Tradiciones Sevillanas ambientada en dicha calle en el magnífico libro de Cano y Cueto.

Foto de todocoleccion.

La Casa de las Sirenas .


La famosa y enigmática casa de la Sirena debe su nombre a unas esculturas mitológicas de estos seres que rematan su puerta principal, siendo su nombre oficial Recreo de la Alameda. Una casa que toma como modelo la arquitectura francesa, con sus techos abuhardillados y grandes ventanales.

Esta llamativa Casa de las Sirenas fue construida como residencia de lujo del Marqués de Esquivel, Don Lázaro Fernández de Angulo. El proyecto se encargó al arquitecto Joaquín Fernández Ayarragaray, el que realizó entre 1861 y 1864 está casa o palacete de estilo francés en ese bello lugar de paseo oficial de la burguesía como fue la Alameda de Hércules.

Como muchísimos otros edificios, este de las Sirenas estuvo en ruina, hasta que el Ayuntamiento lo adquiere y rehabilita por el Plan Urban. Hay que recordar de esta Casa de las Sirenas, que hacía 1980, un vigilante de seguridad decía haber visto a un fantasma, escuchar ruido y también pasos. No siendo de extrañar, porque de dicha casa se cuenta más de una leyenda, la que solo saben los que la han vivido.

La Iglesia del Buen Suceso .


Esta maravillosa y bastante desconocida Iglesia del Buen Suceso situada en la plaza del mismo nombre, es sin duda toda una joya del barroco sevillano. Pues posee obras de Martínez Montañés, Alonso Cano y Domingo martínez. Iglesia que pertenece a la Orden Tercera de PP. Carmelitas, siendo el único vestigio que queda del Hospital de Nuestra Señora del Buen Suceso o de los Convalecientes.

Destaca de la Iglesia su retablo mayor, diseñado y pintado por el conocido pintor Domingo Martínez, en el que podemos ver el árbol genealógico de Cristo según San Mateo. La Virgen del Carmen es la que preside dicho retablo, obra realizada por Rafael Barbero en 1945.

Por desgracia, como tantas otras Iglesias sevillanas, en 1931 le prendieron fuego, perdiendo una magnífico patrimonio que es de todos por culpa de esos indeseables quema-iglesias, que así es como solucionaban la mayoría de sus cosas, quemando y quemando.

Iglesia del Buen Suceso .


Sevilla tiene.

Sevilla tiene tanto que ofrecernos, que no tiene tiempo para mirarse en ella. De ahí su grandeza.

Sevilla es.


Sevilla fue y será, la mejor modelo por su belleza para cualquier artista.

El arquitecto José Espiau .


Nació el arquitecto José Espiau en Sevilla el 14 de Noviembre de 1879, y falleció el 7 de Mayo de 1938, considerado uno de los más grandes arquitectos del estilo tradicionalista y regionalista de la primera mitad del siglo XX.

Estudió Espiau en el colegio de los Padres Escolapios, para luego realizar su carrera de arquitecto en la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1902. Influyendo bastante en la formación del artista su padre, José Espiau de la Coba, el que fue un gran maestro de obras.

Entre las numerosas obras de una grandísima calidad que dejó en Sevilla Espiau destacan; el Hotel Alfonso XIII en 1929, o el bellísimo edificio de Pedro Roldán en 1925. Todo un Artista en su faceta y del que más de un arquitecto hoy, por llamarlo de alguna manera, podría aprender de este grande.

Edificio de Pedro Roldán.

Los Ángeles.


Los Ángeles si es que existen, hoy estarán de luto por una persona que en esta vida fue un Ángel. Pero de carne y hueso.