La Corona de la Virgen del Valle de Palomino.


Esta preciosa y clásica Corona de la Virgen del Valle de Sevilla fue realizada por el platero sevillano Miguel María Palomino en 1806. Dicha Corona es de plata dorada y de estilo imperial.


Lleva la Corona una decoración de rocallas con pequeñas rosas, la que se conforma con el aro, las ráfagas y seis bandas que se unen en la bola mundo con cabeza angélica alada y la Cruz de remate. Una bellísima Corona y clásica a la vez.

La Verónica de la Hermandad del Valle.



La maravillosa y titular Santa Mujer Verónica de la Hermandad del Valle, acompaña al portentoso Nazareno con la Cruz al Hombro en la calle de la Amargura. Y estuvo durante mucho tiempo como otras imágenes atribuida al gran Martínez Montañés. Pero es obra de Juan Bautista Patrone y policromada por Juan Roso en 1801.

Es la imagen de la Verónica de talla de candelero de 125 cm de altura, destacando su policromía blanca y anacarada. En el año 2002 al ser restaurada por Gutiérrez Carrasquilla este le hizo un candelero nuevo.

Decir de la Verónica, que también estuvo mucho tiempo atribuida erróneamente a Andrés Rossi, quien pintó en 1818 un cuadro de la misma que es propiedad de la Hermandad y se encuentra en la Iglesia del Santo Ángel de Sevilla.

Curiosidades cofradieras. La Marcha Expiración.



Fue el 10 de Junio de 1941, cuando el genial músico y maestro de la Banda Municipal de Sevilla, Manuel Font Fernández de la Herranz compuso la genial Marcha Fúnebre «Expiración», dedicada a la Cofradía sevillana del Lunes Santo del Museo.


El músico Joaquín Turina.



El gran músico pianista Joaquín Turina Pérez nació en Sevilla el 9 de Diciembre de 1882 y falleció en Madrid el 14 de Enero de 1949. Director de Orquesta, profesor de composición, criticó músical, pedagogo, conferenciante (no como hoy algunos, que te dan una conferencia hasta en un tejado) y articulista, todo un artista como su padre que fue pintor costumbrista. Se preparó sus estudios musicales y de piano en el colegio de San Ramón con Enrique Rodríguez, para más tarde estudiar armonía y composición con Evaristo García Torres, maestro de Capilla de la Catedral sevillana.

Sería en 1897, cuando realiza su primera actuación pública en la Sala Piazza en la calle Rioja de Sevilla, siendo en Madrid, donde amplió sus estudios con José Tragó y donde fue compañero del afamado Manuel de Falla, del que fue muy amigo. Pero al fallecer sus padres, viaja a París en 1905 para estudiar piano y composición, tiempo que empieza a actuar como pianista y consiguie sus primeros éxitos nacionales e internacionales como compositor. Y en París es donde se establece en 1908 tras contraer matrimonio con Obdulia Garzón.

Es en la primera Guerra Mundial, cuando fija su primera residencia en Madrid, donde formó parte del grupo de músicos progresistas que crearon en 1914 la "Sociedad Nacional de Música" para resurgir la música de España. Uniéndose como pianista en 1919 al "Cuarteto Francés", que pasaría a llamarse"Quinteto de Madrid", obteniendo grandes éxitos como Director de Orquesta y dirigiendo las representaciones de los Ballets rusos de Diagilev en la gira por España. También estuvo como Director de Orquesta del Teatro Real de Madrid, y en 1929 firma un acuerdo con la Unión Musical Española para la composición de obras de piano, siendo nombrado en 1931 Catedrático de Composición del Conservatorio de Madrid.

De destacar es, que durante la Guerra Civil, Joaquín Turina estuvo protegido por el Cónsul Británico, el que certificó que el músico era personal administrativo del consulado. Este gran personaje sevillano fue nombrado en 1926 "Hijo Predilecto" de la Ciudad de Sevilla, en 1935 lo nombran Académico de Número de de San Fernando y en 1941 Comisario de la Música, recibiendo en 1943 la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio. Todo un grande en la historia de la música española y que dejó una marcha a la Hermandad de Pasión de Sevilla titulada: "Marcha Fúnebre a Nuestro Padre Jesús de la Pasión".

Curiosidades cofradieras. La Hermandad del Museo en 1843.


Fue el 14 de Abril de 1843, cuando la Hermandad del Museo hace su Estación de Penitencia el Viernes Santo por la tarde desde el Convento de la Asunción (Mercedarias) por ser su puerta de la Capilla demasiado pequeña. 

Foto RV.

La marcha Flor de Sevilla.


Foto Wikipedia.

Hace unos días releyendo el magnífico libro y no como otros, pero poco leído como poco conocido por muchos sabios capillitas del Director de la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla, Don Francisco Javier Gutiérrez Juan, me siguió llamando la atención esta marcha dedicada a Sevilla para la Exposición Iberoamericana de 1929 llamada "La Flor de Sevilla" (no la confundan por favor con una marcha de Semana Santa). Una marcha que como todas y gracias a la investigación de incansables historiadores tiene su historia.

Es la "La Flor de Sevilla" una Macha militar, la cual fue compuesta como ya hemos dicho en 1929 para la Exposición Iberoamericana de Sevilla. Pero se preguntaran más de uno por quien. Pues la compuso el músico John Philip Sousa (Washington D.C. 6-11-1854/Reading, Pennsylvania 6-3-1932. Y no fue por casualidad, para nada teniendo en cuenta que Sousa fue hijo del trombonista Juan Antonio Sousa, quien nació en Sevilla de descendencia portuguesa. Tiene esta marcha la curiosidad de que se puede leer en su partitura la dedicatoria con la frase en castellano: "Quien no ha visto Sevilla no ha visto maravilla".  Una verdad como una Catedral de grande, le pese a quien le pese.

A Jhon Philip Sousa se le conoció como "El Rey de las marchas", y este sobrenombre se lo pusieron por sus 140 marchas creadas por él, con la diferencia de que hoy a muchos músicos de nuestra Semana Santa habría que ponerle el sobrenombre de "El Rey de las mamarrachadas" por la baja calidad de muchas de sus composiciones, que algunas veces parecen de todo menos una buena marcha.

Este gran músico fue el Director de la Marine Band y más tarde formó su propia orquesta, la Sousa's Band. Y compuso óperas como poemas sinfónicos, como también inventó una variante del helicón que lleva su nombre: Sousafón.

La Cilla de Sevilla.


Nos encontramos a la antigua Cilla de Sevilla en la sevillana calle Santo Tomás, la cual fue realizada para el almacenamiento de granos para los diezmos al servicio de la Iglesia.

 Este edificio se construyó en el año 1770, bajo la dirección del arquitecto José de Silva, siendo adaptado en 1972 a Museo de Arte Contemporáneo, por lo que se añadió una planta más con buhardillas, y en los años 2000 y 2004 se reforma para formar parte del maravilloso Archivo de Indias. Con la curiosidad que se comunica con el mismo por un paso subterráneo bajo la calle.


El edificio de la Cilla fue adaptado para establecer en él las salas de consulta de documentación digitalizada, biblioteca, servicio de administración y salas de conferencias, las que hoy te da cualquiera. Es de planta rectangular con dos plantas de altura, y su interior se organiza con dos naves que están cubiertas de bóvedas vaídas apoyadas sobre pilares rectangulares y columnas de mármol. Destacando su fachada, la que se inspira en el Archivo de Indias como la portada, que podemos ver la Giralda entre dos jarrones de Azucena, emblema del Cabildo Catedralicio de Sevilla.


Llama la atención del edificio la torre de la muralla en un extremo de su fachada. Un edificio que está declarado Bien de Interés Cultural desde 1985, y el que como tantos otros merece ser visitado.

Curiosidades cofradieras. La Hiniesta en 1882.



Es en 1882, cuando la Cofradía de la Hiniesta realiza su Estación de Penitencia por primera vez el Domingo de Ramos.

Curiosidades cofradieras. La Hermandad de la Hiniesta en 1881.



Fue en 1881, cuando la Hermandad de la Hiniesta de Sevilla hace su primera salida procesional, y la hace el Lunes Santo y no el Domingo de Ramos a causa de la lluvia, con un solo paso con el Crucificado, la Virgen y San Juan Evangelista.

Curiosidades cofradieras. La restauración de los faldones del Palio de la Virgen del Subterráneo en 1990.


Fue el 31 de Marzo de 1990, cuando tras la celebración de la Misa son bendecidos por el Director Espiritual la restauración de los bellos faldones del paso de Palio de la Virgen del Subterráneo, obra que realizó Lola Oliveras en 1947.