El Sagrario de la Catedral de Sevilla.


Fue el arcediano de Carmona Mateo Vázquez de Leca quien tuvo la idea de la construcción del Sagrario, llevando la propuesta a Cabildo el 19 de Enero de 1615, idea que fue aprobada el mismo día, formando una comisión de la que tomó parte el arcediano para consultar al arquitecto y elegir el lugar. Pero Vázquez de Leca marchó a mediados de este año a la Corte y de ahí a Roma, no volviendo hasta 1624, comisionado para mover el tema inmaculista que estaba en su apogeo en Sevilla, por esto no estuvo presente cuando el Arzobispo don Pedro de Castro colocó la primera piedra del nuevo Sagrario el 23 de Junio de 1618 ni tampoco en el terminar de la obra en 1662, 13 años después de su muerte.

El arquitecto Diego Vidal el Viejo pretendió construir el Sagrario en él centro del Patio de los Naranjos, comunicándose con la Catedral por el brazo del crucero del Evangelio. Pero por suerte no siguió este proyecto, y el majestuoso Patio de los Naranjos siguió para deleite de todos los que en él se adentran para buscar una paz casi imposible de encontrar en nuestros días.

Los planos del Sagrario los trazó el arquitecto Miguel de Zumarraga, siguiendoles otros a su muerte y alterando bastante su diseño primitivo, un Sagrario que desde sus inicios causó en muchos el temor de que se hundía, por esto el Cabildo Catedral llamo para su reconocimiento a Fray Luis de Barcelona, capuchino, Francisco Díaz, jesuita y Gaspar de la Peña, maestro mayor del Duque de Olivares. Y por no estar los tres muy acorde el Cabildo llamó a Juan de Rueda, arquitecto de la Alhambra de Granada, quien en su informe dijo que la obra era segura, por lo que se estrenó el 16 de junio de 1662.

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