Me siento.


Me siento con la misma ilusión de un niño en este precioso Viernes de Dolores. Pero con la fuerza de alguien mayor, mayor por la edad que ya uno no es un niño, aunque mi alma siempre será igual que la de esos niños, que dicen lo que piensan desde su corazón y no como muchos mayores, que dicen lo que quieren escuchar un montón de hijos de putas.

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