Frases Cofrades . Consejo.


Frases Cofrades .

En las Cofradías todo el mundo aconseja, pero nadie toma un consejo.

Frases Cofrades . Se acomodan.


Frases Cofrades.

Hay cofrades que se acomodan a todo, otros también, pero a lo que les conviene.

Frases Cofrades . Cuando algo conseguimos.


Frases Cofrades .

Cuando algo bueno conseguimos en nuestra Hermandad, nos creemos que todo fue bueno, sin acordarnos de todo lo malo que pasamos hasta conseguirlo.

Frases Cofrades . Acertar con un cofrade.


Frases Cofrades.

Sólo de un modo puede usted acertar con un cofrade ( no todos ); reirle siempre las gracias.

El pan.


Fue costumbre de antaño, que antes de cortar el pan con el cuchillo, dibujar con su punta en la corteza una Cruz, no hacerlo casi seguro traía mala suerte.

Y si el pan caía al suelo había que limpiarlo, sacudirlo y hacerle tres cruces (no un paso de Semana Santa), para asi alejar las desgracias.

Hace poco me preguntaron.


Hace poco me pregunto un Señor por llamarlo de alguna manera que me pasaba. Pues nada hombre, nada, simplemente es que hay que estar muy aburrido para meterse en lo que uno publica, y más sin conocerme un CARAJO.

El macho cabrío.


De este animal podríamos decir, que va unido a la superstición, sobre todo por las brujas que en el han mostrado su predilección y al que han representado al diablo.

También hay que decir, que aunque tiene mala fama, la cornamenta del macho cabrío sirve de amuleto para quitar hechizos; y las pezuñas para elaborar filtros de amor. Ya saben, todo no es malo en el macho cabrío.

El afrancesado cura Aceijas.


Fue este Aceijas cura de Santa Ana de Triana, llamándose José González Aceijas (nada que ver con un servidor aunque el apellido lleve). 

Era afrancesado Aceijas, se podría decir que incluso más que una región, por eso a finales de Marzo de 1810, escribió una carta el muy rastrero e hipócritas al Rey José Napoleón, en la que le decía muchísimas cosas buenas, típico de un hipócrita.

Un día el cura Aceijas, predicaba en su iglesia de Triana de Santa Ana, cuando de pronto empezó a hablar al favor del rey francés. Pero cuando estaba más emocionado en su hipócrita sermón, sonó una voz en el templo: ¡Embustero! ¡Eso es profanar la cátedra del Espíritu Santo! Y otra voz: ¡Es un pícaro! ¡Que lo maten! Todo un alboroto el que se montó en la Iglesia, lo que hizo que la función se acabase. 

Tanto se montó, que hasta el gobernador francés envío a más de 50 hombres a caballo para tranquilizar la riña.
Como suele pasar hoy con otros curas, este pícaro Aceijas, al no poder seguir ya en el templo trianero por peligrar su vida lo mandaron para salvarlo a Extremadura como vicario apostólico y gobernador eclesiástico de toda esa provincia al muy mamoncete. Ya se pueden imaginar la que seguiría liando allí el muy pero que muy...

Lo mejor de algunas cervezas.


Lo mejor que tienen algunas cervezas que no son la Cruz es el color que te engaña y con tres que te tome coges un bolillón que te cagas hasta el pié.

Carlos IV en Sevilla.


Es en diciembre de 1795, cuando llegó la noticia al Ayuntamiento sevillano de que el rey Carlos IV venía a Sevilla para cumplir una promesa que había hecho la reina doña María Luisa a San Fernando, de visitar el sepulcro si se sanaba el príncipe de Asturias don Fernando de una dolencia. 

Este príncipe fue Fernando VII, conocido por muchos como "el indeseable", noveno hijo de Carlos IV y María Luisa de Parma.

Los vecinos de Sevilla engalanaron las calles y balcones para la llegada del Rey, entrando en Sevilla con su corte el 18 de Febrero de 1796. Al día siguiente los Reyes fueron a la Catedral para visitar a Fernando III, el Santo, siendo recibido por Capellanes Reales donde presentaron al príncipe a San Fernando para cumplir su promesa.

Estuvieron en Sevilla los Reyes casi dos semanas, los que fueron obsequiados por el pueblo con funciones teatrales, carreras de cinta, corridas de toros y cacería de lobos en los montes de Gerena. Menos mal que vinieron por una promesa...