En algunas playas.


Cuenta la leyenda, que en algunas playas debajo de una sombrilla se sientan 50 personajes y hasta Grey.

La orilla de Chipiona.


La orilla de Chipiona York esta como la Campana un Domingo de Ramos. Solo falta el Palquillo.

Programa Cofrade.


Habría que hacer un First Dates Cofrade. Saldría de todo seguro, tanto, que más de uno terminaría en Puerto 3.

El monumento al maestro.


Este curioso monumento al Maestro se encuentra en el Parque del Alamillo, inaugurado en el año 2003 y obra del escultor Ignacio Sancho Caparrini. Monumento que fue encargado por el Ayuntamiento.

Como vemos en la foto, el monumento representa una escuela con un marco que hace de pizarra y dos pupitres antiguos con una niña sentada en uno de ellos prestando atención al maestro, esos que hoy no pueden ni levantar la voz porque al momento son denunciados. Con esto no quiero decir que siempre lleven la razón, porque la razón es muy compleja, pero que tienen que aguantar tela no hay duda alguna, pues vivimos en una sociedad llena de problemas y a lo más mínimo no hablamos ni intentamos solucionar cualquier problema como no sea por las malas formas.

Antonio María Fabié.

Nació este gran personaje y muy desconocido para muchos Don Antonio María Fabié y Escudero en el antiguo número 17 de la calle San Jacinto de Triana el 19 de Junio de 1832, y falleció en Madrid el 3 de Diciembre de 1899. 

Don Antonio fue escritor, historiador, filósofo y político del partido moderador Liberal-Conservador ( Ministro de Ultramar de España), toda una eminencia que estudio la enseñanza primaria en el Colegio Hispalense que por aquella época dirigía el literato Don Alberto Lista.

Marcho Fabié a Madrid en 1846 para estudiar la carrera de Farmacia, pues su padre fue farmacéutico y presidente del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla, terminando la carrera en 1851. Ya una vez en Sevilla empezó a trabajar en la farmacéutica de su padre, pero parece ser que al joven Fabié no le hacía mucha ilusión, por lo que empezó a estudiar Derecho sin el consentido de su padre pagándoselo todo él mismo, carrera que terminó en 1856. 

Tuvo Fabié cinco hijos con María Teresa Gutiérrez de la Rasilla y Castañeda, con la que se casó en 1860, estableciéndose luego en Madrid y siendo uno de los fundadores del Ateneo de la Capital. Hay que decir de este personaje, que fue quien llevó a su amigo el gran poeta Gustavo Adolfo Bécquer cuando era el redactor jefe de el periodo El Contemporáneo a escribir sus primeras cuartillas en prosa, todo un detalle de un fiel amigo.

Fue Don Antonio María Fabié y Escudero entre muchas cosas diputado en las Cortes en tres ocasiones, miembro de la Real Academia de la Historia, Consejero de Estado, Presidente de los Congresos Internacionales Americanistas que se celebraron en Copenhague en 1883 y Turín en 1886, Presidente del Consejo de Estado, Presidente del Consejo de Instrucción Pública, Presidente del Banco de España como también presidente honorario de la Federación Gimnástica Española. Como ven, no era ningún matao de los tantos que hoy tenemos en cualquier institución pública. 

Le otorgaron las grandes cruces de Isabel la Católica y Carlos III .

La Virgen de Belén del Museo de Bellas Artes de Sevilla .


Esta magnífica imagen de la Virgen de Belén la podemos ver en el maravilloso y muy desconocido por muchísimos andaluces Museo de Bellas Artes de Sevilla , segunda pinacoteca de España, obra del gran Pedro Torrigiano en 1525, quien hizo en el mismo año su obra maestra para la Sevilla Eterna: el San Jerónimo Penitente.

La imagen está realizada en terracota, y procede del desaparecido Monasterio de San Jerónimo. Toda una obra fundamental en nuestra tierra para fuente de inspiración de otros grandes imagineros que de esta imagen se han inspirado para crear otras. Aparece María sentada sobre un sitial, con su pie izquierdo sobre dos almohadillas ofreciéndole al Niño una fruta sobre su regazo. Representación de la Madre de Dios digna de ser estudiada, y sobre todo visitada por esos sabios capillitas que ni siquiera saben que existe.

El pintor Juan de Roelas.


Nació el pintor Juan de Roelas en Flandes hacia 1570, aunque nada dice su lugar de nacimiento, sólo se supone, y falleció en Olivares ( Sevilla) el 23 de Marzo de 1625, siendo enterrado dos días más tarde en la Capilla Sacramental de la Iglesia de Olivares, la que luego sería Colegiata.

Roelas fue uno de los pintores más importantes de su época, perteneció a la escuela barroca sevillana y destaca en sus obras el claroscuro y el colorido inspirado en las pinturas venecianas ( nada que ver con hoy, que cualquier matao va de importante no valiendo un céntimo y encima le aplauden y hasta cobran por una cochambre ). Dejó su influencia en algunos pintores de la talla de Zurbarán o Herrera el Viejo, dos grandes de nuestra pintura.

En 1598 trabajo en Valladolid para el duque de Lerma, estando hasta 1602. Pues ya en 1603, aparece Roelas como capellán de la Iglesia de Olivares. Y en 1616 se va a Madrid con la ilusión de ser nombrado pintor del Rey, un cargo que no consiguió el gran artista, quien pintó obras tan importantes como el Santiago en la batalla de Clavijo en 1609 para la Catedral sevillana o el San Andrés que hoy se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

La Cruz de los Polaineros del Salvador.


La Cruz de jaspe de los Polaineros se encuentra en el lateral de la recoleta y desconocida Capilla por muchos del Cristo de los Desamparados, en el Patio de los Naranjos de la Iglesia del Salvador, una Cruz que nada tiene que ver con la otra Cruz de las Culebras.

No es la Cruz de los Polaineros como otras que han estado presidiendo algún cementerio parroquial, para nada, aunque parezca que si. Es llamada de los Polaineros por haber estado al principio en la Plaza del mismo nombre, que hoy es el principio de la calle Álvarez Quintero, siendo en 1840 cuando es trasladada al Salvador porque los vecinos del barrio pusieron otra en su lugar de marmol ( como verán los cambios siempre gustaron bastante, no es nuevo de hoy ).

También cuentan, que se produjo un altercado en la calle durante una procesión y murió un parroquiano, por lo que quisieron quitar la desgracia ocurrida en la calle y purificarla colocando una Cruz, que es la que hoy está en el bellísimo Patio de los Naranjos del Salvador junto a la Plaza más cervecera de Sevilla. Esta es sólo una historia más de las tantas que guarda la Gran Sevilla.