El búho.


No es tan malo el búho como lo pintan, no, simplemente es que como hace la vida en la noche lo relacionan con todo mal.

 Dicen, que el búho suele acompañar a brujos y magas, y que el pico de este, pulverizado en algunos líquidos formaba parte de muchos bebedizos y pócimas, para hechizos o encantamiento (a más de un político habría que darle unos cuantos picos de búho). Contándose también, que es mal agüero que entre en una casa por la chimenea, pues anuncia desgracias y un tiempo de mala suerte, vamos que si me apuran, creo que en España ha entrado el búho mamoncete en todas las casas, más que nada por la rachita que llevamos.

Un día como


Un día como hoy 14 de Febrero de 1999, se trasladan las Imágenes Titulares de la Hermandad de los Gitanos desde la Iglesia de Santa Catalina a su nueva sede en la Iglesia del antiguo convento del Valle.


San Comercial.


Y dentro de poco será el día de San Comercial, perdón, San Valentín, ese que no es primo de Tintín y mañana muchos nos darán la tabarra mostrándonos su amor hasta hartarnos. San Comercial, lo siento, este es el nombre que a mi me gusta.

La aurora.


La aurora, tan cantada y escrita también tiene sus más y sus menos para aquellos superticiosos. Pues en las primeras horas del día se suelen ejecutar a los reos de pena de muerte, es la hora en que vampiros, fantasmas y almas en pena se ven obligados a volver a sus escondites para guarecerse de los rayos destructores para ellos del Sol (quitando por supuesto a nuestros políticos, que para nada temen a nada de nada ni nada lo destruyen).

 Por esto, se aconseja y dicen que si nos encontramos un día fuera de nuestra casa al amanecer, que siempre intentemos estar lejos de un cementerio, por las almas en pena, ya saben, tengan cuidado y respeten  algunas de estas leyendas o como quieran llamarle. Nunca se sabe.

Un poco de historia sobre la Hermandad de la Vera Cruz.


La antiquísima Hermandad de la Vera Cruz es refundada en 1942 en la Iglesia de San Alberto, heredera de la primitiva que fueron redactadas sus primeras Reglas en 1448, en la que contaba dotar a doncellas, librar cautivos y dar limosnas a los necesitados (esas que no damos muchas veces y vamos de bueno).

En 1538, admitieron a hermanas cofrades (para que se den cuenta que lo de las mujeres no es nada nuevo), distinguiendo entre sus cofrades de luz  y de sangre flagelantes. Hermandad que por su gran vinculación con la orden franciscana se incorporó a la misma en 1543.

La Hermandad tubo desde antiguo muchísima fama y prestigio, lo que hizo que en ella ingresaran personas de la nobleza, encontrándose entre ellas el poderoso Felipe II como hermano, concediéndole el título de Real, y otros personajes como Murillo, Tomás de Mañara, padre de Miguel de Mañara y el gran poeta Rodrigo Caro. Esta Hermandad ha tenido varias sedes como la Casa Grande de San Francisco, actual Plaza Nueva donde contó con una capilla propia con un gran patrimonio de cuadros de Pacheco, Murillo y Herrera el viejo y otras muchas obras, que tras la ocupación francesa en 1810 vio como el convento sirvió para alojamiento de las tropas invasoras, derribándose en 1846 por el general Espartero para abrir una plaza pública.

 Es por el año de 1846-1847  cuando la Hermandad se traslada a San Alberto y de allí a la Iglesia conventual de las monjas dominicas de Pasión de la calle Sierpes hasta la Revolución de 1868, que se trasladó otra vez a San Alberto y decayó, siendo en su nuevo resurgir cuando fijan su sede en la Iglesia del antiguo convento de monjas agustinas del Dulce Nombre de Jesús, donde actualmente siguen.

El imponente Crucificado es la única imagen que conserva la Hermandad de la Vera Cruz desde su fundación, siendo la Virgen del imaginero Antonio Illanes, la cual se advoco de los Dolores y al año siguiente con la advocación de la Virgen de las Tristezas, procesionando bajo palio en 1957. Y antes de terminar  recordar, que esta Hermandad lleva dos Lignun Crucis: uno en la Cruz de Guía y otro en un ostensorio que porta un Nazareno. Una Hermandad, que todos los Lunes Santo da muestras a Sevilla de su gran Penitencia.

Hermandad de la Vera Cruz.




Cuanto más imbéciles.


Y dijo el bohemio: Cuanto más imbéciles más le aplauden.

La araña.


La araña o arañita, depende cual sea la que vemos, según la creencia dice que depende  la hora nos puedes traer mal augurio.

Por ejemplo: si usted la vez al atardecer o por la noche del carajo, tendrá suerte, pero si la ve por la mañana todo lo contrario, más bien desgracia (un estilo a nuestros vomitivos políticos, que estos a cualquier hora que lo vean le traerán la desgracia).

Es de vergüenza.

Es de vergüenza la de estúpidos, que por estas fechas salen hablando de Cofradías y hasta escribiendo libros. Es de vergüenza.

Un poco de historia sobre la Hermandad del Silencio.


Se fundó la Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla en la Iglesia Parroquial de Omnium Sanctorum, en la Capilla de la familia Cervantes en el año de 1340 por un grupo de vecinos del barrio, que la titularon Hermandad del Dulcísimo Jesús Nazareno y Virgen Santa María con San Juan. 

Sus primeras Reglas fueron aprobadas en 1356 (ayer por la maña), que establecían hacer Penitencia en la Madrugada del Viernes Santo, socorrer a los necesitados y a la entrega de las doncellas necesitadas para que pudieran contraer matrimonio (ese que hoy es mejor ni nombrarlo). En esta época hace su primera Estación de Penitencia saliendo extramuros de la Puerta de la Macarena, por el campo de la Resolana, lo que hace a la Cofradía ser la más antigua de Sevilla.

De la primitiva sede la Hermandad se traslada a la ermita de San Antón, en la Resolana, haciendo estación a la ermita de San Lázaro, cuyos hermanos vestían túnicas de color morado con soga de esparto ceñida a la cintura y el rostro cubierto por cabellera de cáñamo que sujetaba a las sienes una corona de espinas (esa que habría que ponerle hoy a más de un charlatán), cargando todos con una Cruz y llevando los pies descalzos. Paso  esta Cofradía a la ermita de San Antón al Hospital de las Cinco Llagas, la cual llevaba unos pasos con imágenes pequeñas (nada que ver con hoy), trasladándose en 1572 al Hospital de la Santa Cruz de Jerusalén por estar en construcción el Hospital donde estaban. 

Esta Hermandad en 1579 adquirió una Capilla en la actual calle Alfonso XII en la Casa de San Antonio Abad por acuerdo con la Comunidad. Dicha propiedad de la Capilla es obtenida por cesión de Carlos IV, y por la Revolución de 1868 casi la ve derribada. Pero gracias a la camarera de la Virgen Gertrudis Suazo, que compro todo el convento y se cedió a la Hermandad se pudo mantener.

Fue Hermano mayor de esta señera Hermandad del Silencio el muy conocido y muy desconocido para muchos, escritor Mateo Alemán, quien redacto las Reglas en 1578 disponiendo obras de caridad y rescate de presos, época en la que se quitan las coronas de espinas a los cofrades para llevar capirotes bajos. Y antes de terminar, comentar, que está Hermandad fue la primera en defender el Misterio de la Inmaculada Concepción de María, perteneciendo hermanos destacados a ella como: la reina Isabel II, el príncipe Alfonso de Borbón, San Antonio María Claret y Carlos III, quien concede el título de Real.

Fotos ABC.


La Capilla de San Francisco de la Catedral.


Magnífica Capilla, en la cual nos encontramos con una bellísima vidriera sobre la reja de Enrique Alemán realizada en 1475, que aparecen San Antonio de Padua, San Bernardino de Siena, San Francisco de Asís y San Luis de Tolosa. Encontrándose otra vidriera en su interior de Arnao de Flandes en 1454, que figura San Francisco recibiendo los estigmas.

El retablo de la Capilla es una gran obra del conocido Bernardo Simón de Pineda, realizado en 1661, en el que se enmarca la magistral pintura de El éxtasis de San Francisco, obra de Francisco de Herrera el Mozo en 1657. Y en el remate de dicho retablo una interesante pintura de la Imposición de la Casulla a San Ildefonso, realizada por Juan de Valdés Leal en 1661.

También podemos ver otro retablo del siglo XVII, que representa a Santa Teresa y  un bello Ecce Homo de medio cuerpo en el interior de una vitrina, obra sevillana del siglo XVII. Y colgando de sus muros las bellas pinturas de la Huída a Egipto y la Presentación del Niño en el Templo de escuela italiana, como la gran obra de la Caída de San Pablo, atribuida a Frans Franken II del siglo XVII.



Referente a esta magnífica y soberbia obra de arte de Herrera el Mozo hay que decir, que es una de las pinturas más importantes que se pueden ver en Sevilla y no está en el Museo de Bellas Artes de la capital ni en el conocido Museo del Prado. Esta en la Catedral sevillana, la que atesora obras de incalculable valor al igual que cualquier Museo del mundo. Aquí en esta genial obra lo pueden ver, y si no la conocen todavía, les aconsejo que no tarden en visitarla, les transportará a otro mundo, un mundo que hoy ya no existe en la pintura .