La Magdalena de la Hermandad de la Lanzada.



La imagen de María Magdalena la podemos ver en el monumental paso de misterio de la Lanzada de Sevilla arrodillada ante el Crucificado, obra realizada por el imaginero Juan de Astorga en el año 1810.

María Magdalena esta realizada en madera de pino y mide 1,32 metros. Entre las restauraciones que ha tenido la imagen contaremos la 1995, realizada por Luis Alberto Jeute, quien le sustituyó la primitiva cabellera de pelo natural por la actual tallada en madera.

El investigador Juan Miguel González Gómez.

Foto ABC.

El investigador Juan Miguel González Gómez nació en Sevilla el 15-5-194. Y ha publicado varios estudios importantes sobre la abundante imagineria sevillana, destacando "Sentimiento y simbolismo en las representaciones Marianas de la Semana Santa de Sevilla".

También González Gómez ha publicado bastantes trabajos sobre el tema en Laboratorio de Arte y revistas especializadas en el tema. Aportando con su labor a Sevilla una literatura imprescindible para el conocimiento del arte.

El Capataz Alfonso Borrero Pavón.



Nació este conocido Capataz Alfonso Borrero Pavón en Paterna del Campo, Huelva en 1905 y falleció en Sevilla en 1978. Fue sobrino de uno de los grandes Capataces de Sevilla que creo un estilo en la Capital, Eduardo Bejarano, siendo conocido Borrero por su buen hacer en el mundo del martillo por "el Monstruo".

Borrero fue todo un maestro de la gran época que le tocó vivir de grandes Capataces, no como hoy que cualquier niñato con algo de enchufe te saca seis pasos y mal. Se da la curiosidad como en otros capataces, que Borrero fue Capataz en el Muelle de Sevilla, por lo que podía disponer de cargadores todo el año y elegir entre los mejores. Así formó una de las mejores cuadrillas en este mundo, a la que supo imprimirle un carácter alegre, no chabacano y de circo como hoy algunos capataces imprimen a sus cuadrillas.

Tuvo sus inicios Alfonso Borrero Pavón en el bellísimo paso de Palio de la bellísima Virgen del Rosario de Montesión de Sevilla, en el año 1929. Llevando a la muerte de su tío el paso de la señera Hermandad del Silencio. Como curiosidad comentar, que a este gran Capataz se debe las levantás a pulso.

La Roldana.



La grandísima y afamada imaginera Luisa Ignacia Roldán nació en 1652 en Sevilla en una familia de artistas imagineros. Fue su padre el gran Pedro Roldán, importante imaginero perteneciente a la Escuela Barroca Sevillana. Ya desde niña la Roldana, como era conocida empezó a ayudar a su padre, comenzando por ella misma a diseñar y a tallar, no estando esto muy bien visto por aquella época por ser mujer. Demostrando en su carrera que para nada tenía que ver el sexo. Pues superó a grandes conocidos imagineros que jamás le llegaron a superar en la calidad artística de sus obras.

Al casarse con el asistente de su padre, Luis Antonio de los Arcos, se independizó y convirtió en dueña de su propio taller con su marido de ayudante, el que nunca le llegó a su mujer en la calidad de las imágenes y fue todo un pícaro aprovechado. Se especializó tan bien en el barro, que hasta entonces no estaba lo suficientemente cotizado, logrando darle la valía que requería. No consiguió muchos encargos a lo primero de su carrera en Sevilla. Pero con el tiempo, su fama se fue reconociendo, y el Cabildo de Cádiz, en 1686, a la edad de 24 años la contrató, haciendo varias imágenes de Patriarcas, Ángeles y los Santos Patronos San Servando y San Germán.

Nuestra artista se trasladó a Madrid en 1688, la que poco a poco consiguió hacerse un sitio en la Capital. Donde hizo algunos grupos escultórico de barro para sus Palacios, siendo en 1692, cuando consiguió ser nombrada escultora de cámara del último de los Reyes de la Casa de Austria, Carlos II, máximo honor que puede gozar un artista, lo que la hizo hacer imágenes de barro y de madera para Palacios, Iglesias, Conventos, otros monarcas y hasta para el mismísimo Papa, y aunque cueste trabajo de creer, se encontraba en una situación económica penosa por la crisis del momento, un estilo a la de hoy, que seguimos con una crisis tan brutal, que parece ya nuestra Patrona, y no la Inmaculada.

Cuando falleció Carlos II en 1700, llegó a España Felipe de Anjou, quien subió al Trono como Felipe V, el primero de los Borbones españoles. Por este suceso, la Roldana se presentó al nuevo Rey ofreciéndose como Escultora de Cámara, pidiéndole una casa para vivir y alimentos para su familia, concediéndole el Monarca lo solicitado. De sus obras hay muchas repartidas por toda España, y algunas Semana Santas como la de Sevilla tiene varias imágenes atribuida a la genial artista, la que lamentablemente y a pesar de sus grandes obras pasó muchas fatiguitas, una pena cuando ha pasado a la historia y es todo un ejemplo a seguir.

La Virgen de la Soledad de la Roldana de Puerto Real.




Fue en el año 1688, cuando Doña Luisa Roldán, más conocida como "La Roldana" y su marido, Luis Antonio de los Arcos regalaron al Convento de los Padres Mínimo de San Francisco de Paula de Puerto Real, la maravillosa y una de las mejores Dolorosas de Andalucía como es Nuestra Señora de la Soledad, obra de "La Roldana". Tal magistral regalo lo hicieron para que la Dolorosa fuera entronizada en un capilla del Convento, a cambio de que todos los Viernes de Dolores se celebrará sermón, misa cantada y responso por las almas de la escultora, su marido y otros familiares.

Es Luis Antonio de los Arcos, quien firmó la escritura en nombre de su mujer Luisa Roldán, por lo que se deduce sin ninguna duda que es obra de la genial artista. Pues el marido aparte de ser imaginero y un grandísimo pícaro no tenía la calidad suficiente para hacer tal obra maestra de la imaginería.

La Dolorosa es de candelero, y esta hecha en madera de cedro policromada, ojos de vidrio pintados, pestañas postizas y tiene cuatro lágrimas. Mide 1,50 metros de altura y gracias al historiador gaditano Enrique Hormigo Sánchez, que encontró el documento de la autoría de la imagen, hoy sabemos que es de "La Roldana". Imagen que pertenece a la Venerable y Real Cofradía de Penitencia de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo. Siempre vinculada a la tutela de los frailes mínimos hasta su exclaustración en 1835.

Comentar como curiosidad, que la Portentosa Dolorosa de Puerto Real es la única obra documentada de "La Roldana" en toda Andalucía. Lo que la hace ser una de las grandes obras maestras de la imaginería no sólo de Andalucía, sino de toda España por su exquisitez.

Hermandades nuevas.


De algunas Hermandades nuevas sus grupos de misterio parecen un Belén de los chinos.

El retablo de San José de la Iglesia de San Lorenzo.



Este retablo se encuentra en la sevillana Iglesia de San Lorenzo, obra de Jacinto Pimentel en el siglo XVII. Siendo su titular obra atribuida al afamado imaginero Cristóbal Ramos.

Las calles del retablo tienen relieves de la vida de San José, encontrándose en el ático un relieve en madera de El Descendomiento. Esta Iglesia una vez más desde aquí recomendamos su visita, no se arrepentirán.

La Inmaculada de Pimentel de la Iglesia de San Lorenzo.



Esta bellísima Inmaculada Concepción se encuentra en la Iglesia de San Lorenzo de Sevilla, obra de Jacinto Pimentel en 1630.

Se yergue la Virgen sobre escabel selénico con dos querubines. Diregue la mirada al frente, y une sus manos en el pecho, de rostro juvenil y bellas facciones.

La Virgen del Valle de Gloria del Santuario de los Gitanos.

Foto todocoleccion.


En el Santuario de la Hermandad de los Gitanos podemos ver esta imagen de la Virgen del Valle, talla antigua a la que el imaginero Juan de Astorga a principios del siglo XIX renovó completamente su aspecto.

Le hizo Astorga una mascarilla de papelón cubierta de estopa, y le introdujo un documento con todos los detalles del contrato. Es el Niño Jesús que sostiene la Virgen en su brazo izquierdo obra posterior de estilo barroco.

La Virgen del Carmen de la Iglesia de Triana.


Foto ABC.


Fue en 1595, cuando se constituyó una Hermandad del Carmen en el antiguo Convento de los Remedios, que estuvo habitado por Carmelitas Descalzos.

La imagen de Nuestra Señora del Carmen del Convento antes citado reside actualmente en la Real Parroquia de Santa Ana. Llegó esta imagen a la Iglesia de Santa Ana en 1868, siendo sus actuales Reglas aprobadas el 24 de Enero de 2018.