El retablo de San Juan Bautista del Convento de San Leandro.



En esta fotografía podemos apreciar el maravilloso retablo dedicado a San Juan Evangelista del Convento sevillano de San Leandro. Todo una joya de la Sevilla Oculta.

Aparece en el retablo un relieve central que representa a San Juan Bautista, y sobre este una portentosa cabeza degollada del Santo, obras ambas del grandísimo imaginero Juan Martínez Montañés. Siendo el resto de la esculturas obras del taller y las que representan: La Virgen y San José, Santa Isabel y Zacarías, junto con el relieve del Bautismo de Cristo.

Procesión.


Lo malo no es que todos los fines de semana tengamos una procesión en la calle. Lo malo es ver a los mismos de siempre con una prepotencia que ni algunos dictadores mostraban ante un público, estos imbéciles son los que van dando ejemplo con la suerte de que nadie se atreva a decirles  que no estan ahí por devoción, simplemente están por aburrimiento y sacar tajada a lo descarado. Pero siempre para su propio bien.

Libros.


  • Que mundo más maravilloso el de los libros, y que mundo mas asqueroso el de las editoriales ladronas.

El retablo de Santa Gertrudis del Convento de San Clemente.



Este bello retablo arcosolio de finales del siglo XVII se compone de banco, un cuerpo, tres calles y ático, el que está ornamentado con escenas de la vida de Santa Gertrudis. Vemos en su calle central una interesante urna barroca con un Cristo Yacente, y en la parte superior un gran lienzo de la titular, con un marco barroco obra del pintor Lucas Valdés a último del siglo XVII.

Son las calles laterales del retablo estrechas. Siendo la policromía del retablo de la parte frontal la que reproduce mármoles y jaspes de la reforma que se le hizo en el XVIII.

Bustos Tavera y la Estrella de Sevilla.


Escena de la obra.


Es la Estrella de Sevilla una obra de teatro escrita en 1623, siendo su autoría atribuida al dramaturgo español Andrés de Claramonte. Una obra que está ambientada en el siglo XIII, donde se refleja una visita del Rey Sancho IV de Castilla a la ciudad de Sevilla.

Una vez llegado el Rey Sancho a Sevilla quedó completamente extasiado por la bella joven Estrella Tavera, hermana del noble local Bustos Taveta y la que estaba enamorada del hidalgo Sancho Ortiz de las Roelas. Pero el astuto y muy cabrón del Rey, por sucias artimañas consigue acceder a los aposentos de la dama, provocando un gran enfrentamiento con Bustos Tavera.

El muy cabrón como lo llamamos antes al Rey, se enfadó tanto que ordenó el asesinato de Bustos Tavera, encargo que le hizo a Sancho Ortiz de las Roelas y que aceptó sin problemas por desconocer la identidad de Bustos. Cuando conoce que al que tiene que matar es a su cuñado, se lo piensa por el amor a Estrella y la fidelidad al cabrón del Rey, quedándose al final como todo rastrero y pelota con su Rey, por lo que sin pensarlo ni un segundo más mata a Bustos Taveta e ingresa en prisión por el crimen, siendo desde este momento cuando ingresa en un convento la Estrella de Sevilla para abandonar al asesino de su hermano. Sancho fue librado por el Rey, el que declaró que sólo cumplía órdenes, vamos, que aquí como aquella letra de la comparsa pero en vez de meter a la mujer metemos al Rey: "lo que diga mi Rey".

Los versos de Itimad y Al Motamid.



Cuenta la leyenda, que en la época del Rey taifa de Sevilla Al Mutamid que reinó de 1069 a 1090, paseando una tarde con su amigo Aben Amar contemplaban la majestuosidad del río. Cuando de repente se sintió inspirado y recitó unos versos con la intención de que los continuara Aben Amar:
"La brisa convierte al río
en una cota de malla."

 Los dos continuaron paseando. Pero Aben Amar estaba en ese momento tan en blanco que no le salían versos alguno, por lo que el Rey insistió repitiendo la misma frase:
"La brisa convierte al río
en una cota de malla." Cuando en ese instante una dulce voz de mujer respondía las palabras del Rey:
"Mejor cota no se halla
como la congelen el frío."

Quedó Al Mutamid tan maravillado de la joven que podríamos decir que sintió un gran flechazo por ella, la que se marchaba descalza por la vera del río junto a un burro. Fue entonces, cuando le pidió a Aben Amar, que la siguiera y la llevara a Palacio para tomarla como esposa, el que al seguirla descubrió que se llamaba Itimad y era esclava de un hacedor de Tejas de Triana llamado Romaiq. Negoció Aben Amar la compra de la bella joven con el hacedor, quien se la regaló al Rey diciendo que no hacía las cosas bien en su trabajo.

Es curiosa la llegada de Itimad al Palacio. Pues dicen que cayó enamorada del Rey al igual que éste quedó de ella la primera vez que la vio. Tanto Al Motamid como Itimad, sentían pasión por la poesía y las letras, y aunque el Rey podía tener a más esposas por permitirlo su religión sólo se quedó con la bella Itimad. Contando la leyenda, que un día se la encontró llorando y al preguntarle le dijo que echaba de meno el tacto del barro que usaba para hacer las Tejas, y sin pensárselo Al Almotamid le puso al día siguiente una enorme cantidad de barro y una mezcla de especias en uno de los patios.

Pasado un tiempo le vendría al bueno de Almotamid lo peor. Pues se sentía amenazado por la expasión del Rey Alfonso VI de León, siendo en este momento cuando pide ayuda a los almorávides, los que no sólo combatieron a los cristianos sino que fueron conquistando los reinos taifas. Por todo lo ocurrido y gobernando ya el emir Yusuf en las ciudades del Al Andalus desterró a Al Motamid y a su bella esposa Itimad a Agmat en las inmediaciones de Marrakech. Contándose, que mientras iban por el bello río Guadalquivir, Al Motamid e Itimad eran despedidos entre lágrimas sinceras de muchos sevillanos. Un destierro que llevó a los dos a la más absoluta pobreza. Pero sin perder nunca su gran amor.

El zapatero que se convirtió en Rey.


Foto de Peña.


Fue desde el año 759, cuando los árabes constituyeron el Califato de Córdoba, hasta el año 1030, transcurriendo tres siglos en los que Córdoba fue la capital de España, quedando Sevilla convertida en una provincia bastante importante pero sin rango político alguno. Pero en el año 1030, ocurrió un suceso bastante curioso. Pues el califa Hixen II, murió en extrañas circunstancias, en las que nadie vio su cadáver, incumpliendo la costumbre de exponer al duelo público el cuerpo del monarca fallecido, algo más que extraño.

Cuando se enteró de lo ocurrido el gobernador de Sevilla Abul Kasim lanzó al público una bomba de declaración: el califa de Córdoba Hixen II, no ha muerto sino que ha sido secuestrado por sus ministros, pero ha conseguido huir y el gobernador Abul Kasim le ha dado protección, y ha instalado el califato en Sevilla. 

Se alojó el califa Hixen II, en el Alcázar, donde asiste a una audiencia que acudieron los alcaides y gente más destacada de Sevilla para rendirle su respeto. Por lo que salió y se dirigió a los allí presente para hacer sus oraciones de acción de gracia a Alá.

No hay que ser muy listo para darse cuenta, que Abul Kasim es el que empieza al momento a dictar leyes y decretos firmándolos como visir y primer ministro de Hixen II. Al que muchísimas ciudades de España recibieron como califa y a Sevilla como capital del califato.

Aunque los documentos siempre llevaban el nombre de Hixen II, era Abul Kasim quien durante muchos años gobernó el reino de Sevilla. Pues el califa simplemente era su comodín, algo normal si sabemos que en verdad Hixen II, no era el verdadero califa cordobés, el verdadero murió tal como lo anunciaron los cortesanos. Este era un zapatero de Sevilla que tuvo la enorme suerte de parecerse tela al califa cordobés, por eso el muy astuto Abul Kasim lo cogió y puso en el trono sevillano, para él gobernar en su nombre. Ya se podrían equivocarse con un servidor y ponerlo aunque sea de Presidente de un Banco, tampoco hay que pedir mucho.

La muerte en la cena de las velas.



Fue en el reinado Visigodo de la Península Ibérica, cuando el general Teudiselo sería designado como nuevo Rey de los Godos en el año 548, casi ayer mismo. Era Tudiselo dicen un hombre experto en las Artes de la guerra, bastante joven y lanzado, con gran experiencia en las batallas y el que estaba más que acostumbrado a pelear y casi conseguir todo lo que quería, un estilo a nuestros cerdos políticos.

Al haber sido nombrado Rey Teudiselo, para nada cambió su forma de ser, es más, se volvió más impulsivo y tirano por todo el poder que tenía. El que en vez de mejorar la situación después de las guerras la empeoró usando su poder para subidas de impuestos que le permitían correrse grandes fiestas. Vamos, todo un fiel ejemplo de lo que hoy en pleno siglo XXI, siguen haciendo muchos que están en el poder, pero incluso más descarado e importándole un carajo el pueblo.

Llegó a ser tan cabrón Teudiselo, que mandaba a nobles a prisión y a misiones lejanas para él acostarse con las mujeres de esto. Como ven todo un comportamiento enfermizo, que hizo que muchos nobles se vengaran de él como fue en el año 549 en los salones de su Palacio en Sevilla, o según algunos historiadores en el Alcázar sevillano, donde le dieron un banquete a la luz de las velas con bastante vino para esperar a mitad del mismo el efecto que le haría el beber tanto a Teudiselo y apagar las velas como tenían acordado los conspiradores  a oscura para clavarle un puñal en el pecho. Así fue como los nobles se vengaron de este malnacido sin poderse culpar a ninguno por haberse cometido el crimen a oscuras y no haber testigo. Hoy esta misteriosa cena habría que hacérsela a más de un GOLFO POLÍTICO.

El Ecce Homo de la Iglesia de los Terceros de Sevilla.



Este portentoso y uno de los mejores Ecce Homo de medio cuerpo de Sevilla sin duda alguna se encuentra en la Iglesia de los Terceros, el que por su calidad artística es digno de estar en cualquier Museo.

Está atribuido este Ecce Homo al afamado imaginero Francisco de Ocampo por el parecido con el Nazareno de la señera Hermandad del Silencio. Una imagen digna de ser visitada y que si saliese en Semana Santa sería una de las más valiosa.

Enchufismo cofrade.


Presentadores de programas cofrades muy sabios y claros. Pero ninguno tienen cojones de decir o exponer en uno de los programas el enchufismo de muchos capillitas en el Ayuntamiento por toda la cara.