El San Fernando de Murillo de la Catedral de Sevilla.

San Fernando de Murillo.


Hablar de Murillo es hablar de arte, un arte que creo como nadie con esos mágicos pinceles llenos de dulzura. Como vemos en el bellísimo San Fernando de la Catedral de Sevilla, una de las mejores representaciones del Santo en la historia de la pintura.

El retrato de Fernando III, el Santo, fue pintado en 1671 por el genio de Bartolomé Esteban Murillo, obra de una grandísima expresión en el rostro del Rey con sus ojos vueltos hacia el cielo que parecen salirse de la pintura. Tan genial es este retrato, que es todo un referente en la iconografía del Santo.

Se representa al Rey Fernando III con capa, espada y bola del mundo, destacando de la obra la maravillosa mano que coge la espada, de una perfección tal, que entran ganas de acariciarla.

El San Felipe Neri de la Iglesia de San Alberto.


En un retablo de estilo neoclásico del siglo XIX, en el lado de la Epístola de la Iglesia de San Alberto de Sevilla se encuentra la interesante imagen de San Felipe Neri, obra atribuida al maestro Pedro Roldán.

Tiene San Felipe Neri un relicario en el pecho, con una gran expresión que sólo los grandes artistas del barroco supieron dar a la imaginería, Santo que fue traído a la Iglesia de San Alberto desde el antiguo convento de los padres filipenses. En dicho retablo está el Santo escoltado por las imágenes de San Pedro y San Pablo, obras del siglo XVIII, y en el ático un bello Calvario atribuido al pintor sevillano Virgilio Mattoni.

De imágenes interesantísima como esta de San Felipe Neri en Sevilla hay muchísimas, pero lamentablemente en el olvido de una sociedad que por día va más de prisa.


El Sagrario del retablo mayor de la Catedral de Sevilla.



Nos encontramos ante una de las piezas de orfebrería más importante de Sevilla como de España, el magnífico Sagrario de plata y algunas zonas sobredorada del retablo mayor de la Catedral sevillana, obra del afamado orfebre Francisco de Alfaro de finales del siglo XVI, quien fue nombrado Platero de la Catedral.

Es el Sagrario semiovalado una pieza podríamos decir única en este estilo. Pues hay que recordar, que es la primera vez que en España se introduce las columnas salomónica, las que luego se introducirá en muchísimos grandes retablos. Sólo por su historia ya es merecedor de estar en el mejor de los Museos, toda una pieza de un incalculable valor.

Se compone el Sagrario de dos templetes superpuesto; el superior representa el arca del propiciatorio con los serafines custodiándola, en la puerta del Sagrario la escena de la caída del maná desde el cielo, en el ático el Padre Eterno y en los intercolumnios los profetas Zacaría, Ezequiel, Joel, Malaquias, Isaías y Jeremías, siendo la peana donde se asienta del platero Luis de Acosta de finales del siglo XVII. Toda una joya dentro de otra joya como es toda la Catedral de Sevilla.

No han sentido la chispa.


Eso que muchos dicen del amor como que no han sentido la chispa quiere decir; que no han sentido por el otro un buen polvo ¿no?.

La Iglesia de Santa María Magdalena de Arahal.

En el lugar de la antigua Parroquia de estilo mudéjar, destruida por el terremoto de Lisboa en 1755 se edificó la Iglesia que hoy vemos de estilo neoclásico casi de finales del siglo XVIII, siendo su diseño del arquitecto Lucas Cintora.


Se encuentra en el presbisterio la imagen de Santa María Magdalena, obra realizada en madera policromada por Antonio Marzal en 1800. Mientras que su Sagrario es un resto de la antigua Iglesia, obra del afamado Ambrosio de Figueroa, arquitecto del siglo XVIII.


De la Iglesia de Santa María Magdalena destacaríamos los altares laterales y una magnífica Inmaculada, atribuida al inaginero del siglo XVIII, Benito Hita del Castillo. Como también las pinturas de los siglos XVII y XVIII con la rica orfebrería que posee, algunas del grandísimo orfebre Francisco de Alfaro. 

Vestidores.


Muchos vestidores de imágenes no sirven ni para vestir a un Cuarteto del Falla.

El Cristo de la Caridad del Hospital de la Caridad.

En la monumental y maravillosa Iglesia de la Santa Caridad de Sevilla se encuentra la no menos monumental y portentosa imagen del Cristo de la Caridad, en un retablo realizado por el afamado Bernardo Simón de Pineda del siglo XVII .

Realizó el irrepetible Cristo de la Caridad el maestro imaginero Pedro Roldán hacia 1670, aunque ha estado atribuido un tiempo por la expresión de su rostro a Ruíz Gijón, autor del Cachorro de Triana. Aparece este Cristo arrodillado, manos juntas y desnudo, sólo con el magnífico paño de pureza momentos antes de ser Crucificado, el que dirige la mirada hacia el Padre con un dolor bello difícil de superar.

Es la imagen del Cristo de la Caridad  sin duda alguna, una de las grandes esculturas barroca no sólo de Sevilla, sino de España. Y está en Sevilla, no en el extranjero, pero por desgracia muchas veces preferimos conocer otras maravillas de afuera antes que las que tenemos aquí a dos pasos y que superan a muchas otras.

Fotos de ABC y Universidad de Sevilla.

El sublime Arcángel San Miguel de la Parroquia de Santa Cruz .

Hay imágenes buena, extraordinaria y sublime, como por ejemplo la maravillosa imagen del Arcángel San Miguel de la Parroquia de Santa Cruz, el que está considerado en Sevilla por muchos expertos como la mejor talla barroca del Arcángel de toda Sevilla.

El San Miguel es de tamaño natural y de bulto redondo, de madera policromada y estofada de 1,60 centímetros, el cual se encuentra en la zona del púlpito de la Parroquia. Imagen muy venerada y muy milagrosa. Procede este San Miguel del antiguo retablo mayor desparecido de los frailes de la Orden de Clérigos Menores, los que estaban en la Iglesia de Santa Cruz.

La imagen de San Miguel es de autor anónimo del siglo XVIII, la que está atribuida a Cayetano de Acosta, Benito Hita del Castillo, La Roldana, Duque Cornejo y Ruiz Gijón, autor del Cachorro, el Dios de Triana. Sea del quien sea, es sin duda alguna la mejor talla barroca como ya hemos dicho del Arcángel de toda Sevilla.

La Virgen del Rosario de los Humeros.



La Virgen del Rosario de estilo barroco tardío se encuentra en la Capilla del mismo nombre de la calle Torneo en Sevilla, también conocida de los Humeros, por los que ahumaban el pescado en el siglo XVIII a las afueras de la ciudad.

Fue realizada la Virgen del Rosario en 1761 por el imaginero Jerónimo Roldán Serrallonga, de la conocida familia de los Roldán, quien fue nieto del Maestro Pedro Roldán. Figura indiscutible para entender el barroco sevillano.

Se presenta a la Virgen de los Humeros sedente con el Niño Jesús de pié sobre su rodillas derecha, y en la mano izquierda un  cetro real de plata. Recogiendo un Rosario que cuelgan de las manos de la Virgen.

 Como curiosidad comentar, que fue la imagen policromada por el pintor Joaquín Cano, seguidor del conocido y gran pintor Juan de Espinal.

El Cristo de la Vera Cruz de Castilleja de Guzmán.


Foto Universidad de Sevilla. Cristo de la Vera Cruz de Castilleja de Guzmán.


En Sevilla hay grandes Crucificados, el problema es que muchos pasan desapercibidos por no encontrarse en la capital cuando ya quisieran muchas parroquias o capillitas tenerlo en su Hermandad. Es el caso del portentoso y uno de los más realistas Crucificado de toda Sevilla, el Cristo de la Vera Cruz de Castilleja de Guzmán (Sevilla), de la Parroquia de San Benito y Santo Domingo de Guzmán.

La maravillosa imagen del Crucificado muerto en la Cruz es de escuela sevillana, de estilo manierista entrando en el barroco. Este Crucificado esta atribuido al clérigo imaginero Juan Gómez hacia 1618, por el gran parecido que tiene con el Cristo de la Vera Cruz de la Campana, siendo el de Castilleja mucho más valioso por como esta realizado.

Como podemos observar en el Crucificado de Castilleja de Juan Gómez, se asemeja a otras obras de Juan Martínez Montañés, estando muchas obras de Gómez influida por las del genio de Alcalá la Real. Si tuviéramos que destacar algo del Crucificado de la Vera Cruz, sería su impresionante sudario, en el que se entrecruzan los pliegues con una maestría que sólo los grandes artistas de la imaginería realizan con tal perfección. Toda una joya, que ya quisiera alguna que otra Hermandad para sacarlo cualquier día de Semana Santa .