El San Juan de la Hermandad de la Bofetá.



La imagen del San Juan de la Hermandad del Dulce Nombre es una talla en madera de cedro policromada de 1,80 metros, obra realizada por el conocido imaginero sevillano Castillo Lastrucci y que se encuentra firmado en el año  1924.

Ha sido restaurada la imagen del San Juan en el año 1991 en el taller Isbilia, el que le labró un nuevo cuerpo. Siendo las manos del imaginero de Carmona don Antonio Eslava Rubio en 1956.

El San Juan de la Hermandad de Santa Marta.



La gran imagen del San Juan de la Hermandad de Santa Marta es obra del grandísimo escultor Luis Ortega Bru, la que realizó para acompañar a la primera Dolorosa de las Penas junto con el soberbio conjunto escultórico del Traslado al Sepulcro en 1953.

Es esta imagen del San Juan de Ortega Bru, una de las mejores sin duda alguna representaciones últimas del Evangelista en Sevilla, el que se caracteriza por sus rasgos afilados. Dicha imagen ha sido restaurada en 1977 por el mismo Ortega Bru, luego en 1990 por Adolfo Castillo y José Pérez Delgado, y en 1997 por Enrique Carrasquilla y Pedro Enrique Manzano en el taller de Serbal. Una interesantísima imagen a al igual que todo el grupo escultórico.

La extinguida Cofradía del Cristo del Perdón.


Se fundó la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón y la Pura y Limpia de la Concepción y de la Oliva en la Iglesia de San Francisco en el siglo XVI. Pero la epidemia de peste de 1649 se encargó de su extinción.

Foto de Daniel Salvador.

Los titulares de dicha Cofradía fueron Jesús con la Cruz al Hombro ayudado por el Cirineo, la Santísima Virgen y San Juan.

La Virgen del Carmen de la Iglesia de la Magdalena.


En un altar de la espectacular Iglesia de la Magdalena de Sevilla se encuentra esta interesante imagen de la Virgen del Carmen, obra anónima de escuela sevillana del siglo XVIII.


La Virgen como podemos ver en la foto tiene una gran nobleza, la que junto a su Niño que lleva en la mano izquierda y en la diestra un cetro con el escapulario forman un maravilloso grupo.

La Virgen de los Servitas de Cádiz.

Foto Cádiz Cofrade.


Es la imagen de Nuestra Señora de los Dolores de la Hermandad de Servitas de Cádiz obra anónima del siglo XVIII, al parecer de un escultor genovés. Imagen que fue Coronada Canónicamente el 17 de Septiembre de 2011 por el Obispo Antonio Ceballos Atienza, el que nada tiene que ver con un servidor aunque lleve el mismo apellido.

Fue el imaginero Manuel Gutiérrez Reyes Cano quien le renovó la policromía y le colocó unos ojos de cristal. Es curioso y hay que saber, que la Orden Seglar de los Siervos de María de Cádiz tienen expuesta al culto dos imágenes de Nuestra Señora de los Dolores, todo un curioso hecho, perteneciendo las dos imágenes al patrimonio la Orden.

La primita e interesante imagen de la Orden de la Virgen de los Dolores es obra del afamado imaginero sevillano José Montes de Oca en 1729, y en la actualidad se encuentra desde 1939 en una hornacina exterior en la fachada de su Capilla propia de la calle Sagasta. Mientras que la imagen Titular se encuentra presidiendo el altar mayor de su propia Capilla, comunicada lateralmente con la Iglesia de San Lorenzo de la bella Cádiz.

La Virgen de la Ancilla de Mairena del Alcor.



Es la Bella imagen de María Santísima de la Ancilla en su Mayor Dolor y Traspaso una imagen de candelero, la cual fue adquirida el 22 de Enero de 1940 en el trianero convento de las Mínimas. Una Virgen atribuida al imaginero sevillano José Montes de Oca, y de la que en una carta al Vicario General del Arzobispado la Madre Superiora decía que se atribuía al artista, cuya advocación era antes de marcharse a Mairena; Nuestra Señora en sus Misterios Dolorosos.

La Virgen fue restaurada en 1965 por una caída que sufrió desde su altar por el imaginero Antonio Gavira, y en 1993 por Luis Álvarez Duarte, que le hizo un nuevo candelero y unas manos nuevas.

Destaca de la Virgen de la Ancilla su rostro de mujer madura, con una fuerte angustia y a la vez de una exquisita belleza. Tiene su mirada baja, ceño fruncido y boca entreabierta, girando su cabeza hacia la derecha y abajo con el característico hoyuelo en su barbilla que Montes de Oca hacia a sus Dolorosas.

El Nazareno de La Palma del Condado.

Fotos de RV.

El Nazareno de La Palma del Condado ha estado atribuido a Martínez Montañés como también a Roldán. Pero últimamente se atribuye al imaginero sevillano José Montes de Oca.


Curiosa es esta imagen que no fue Nazareno hasta 1937. Pues antes era un Cristo atado a la Columna, siendo el imaginero Sebastián Santos Rojas quien en su taller le cambió las piernas y realizó unas nuevas manos inspirándose en las del portentoso Nazareno de Pasión de Sevilla.

La Divina Pastora de Utrera de Montes de Oca.


Esta preciosa imagen de la Divina Pastora de las Almas de Utrera se venera en la Iglesia de Santa María de la Mesa. Es una imagen de pequeñas dimensiones de candelero para vestir, y de una enorme calidad.


Se atribuye la Imagen de la Divina Pastora al afamado imaginero sevillano José Montes de Oca, en el año 1715, y esta considerada como la tercera Imagen de la Divina Pastora más antigua del Mundo y fundada su Hermandad por el propio Fray Isidoro de Sevilla, siendo la primera la de Santa Marina de Sevilla y la segunda la de Carmona.

María Santísima de los Dolores de Villanueva del Ariscal.


La magnífica imagen de María Santísima de los Dolores de Villanueva del Ariscal esta atribuida al afamado imaginero sevillano José Montes de Oca, obra realizada entre 1725 y 1730.


Es la imagen de candelero, y sus facciones como el ceño fruncido, mirada baja o el hoyuelo de su barbilla nos recuerda a la Virgen de los Servitas de Sevilla.

El imaginero Juan de Mesa y Velasco.

Fotos de Wikipedia.



El magnífico y afamado imaginero Juan de Mesa y Velasco nace en Córdoba en 1583, muriendo posteriormente en la Gran Sevilla en 1627, y enterrado en la antigua Iglesia de San Martín. Se trasladó a Sevilla en 1606, ingresando en el más que conocido taller del Dios de la Madera, Juan Martínez Montañés en la  collación de la Magdalena.

Juan de Mesa se convirtió en yerno de Montañés en 1615 al casarse con su hija María de Flores, quien estableció su propio taller en 1615 en la collación de San Martín. Creando en la bella Sevilla lo mejor de su producción sin duda alguna, a pesar de su temprana muerte a la edad de cuarenta y cuatro años, víctima de la tuberculosis.

Dejó obras en Sevilla para su Semana Santa el maestro Mesa de la calidad del Cristo de la Conversión de la Hermandad de Montserrat en 1619, en 1620 el portentoso Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de los Estudiantes, el Maravilloso Cristo del Amor de la Hermandad del Amor y el Señor de Sevilla, el Gran Poder, y el San Juan de este último. Como también pero atribuidas la bellísima imagen de la Virgen del Valle o el Cristo Yacente de la Hermandad del Santo Entierro.

Solo decir antes de terminar, que hay veces y aquí se da con Juan de Mesa, que el discípulo supera a su maestro en muchísimas imágenes que durante mucho tiempo fueron atribuidas por su gran calidad a Juan Martínez Montañés. De Juan de Mesa dije hace mucho tiempo, que por la sublime creación del Gran Poder de Sevilla, tiene más que merecido que se le reconociese como Beato para pasado un tiempo pudiera ser Santificado. Pues una obra de tal devoción universal solo la puede hacer alguien tocado por Dios.