El Ecce Homo de la Iglesia de los Terceros de Sevilla.



Este portentoso y uno de los mejores Ecce Homo de medio cuerpo de Sevilla sin duda alguna se encuentra en la Iglesia de los Terceros, el que por su calidad artística es digno de estar en cualquier Museo.

Está atribuido este Ecce Homo al afamado imaginero Francisco de Ocampo por el parecido con el Nazareno de la señera Hermandad del Silencio. Una imagen digna de ser visitada y que si saliese en Semana Santa sería una de las más valiosa.

Enchufismo cofrade.


Presentadores de programas cofrades muy sabios y claros. Pero ninguno tienen cojones de decir o exponer en uno de los programas el enchufismo de muchos capillitas en el Ayuntamiento por toda la cara.

El Cristo Flagelado del Convento de las Mínimas.



De estilo barroco es el Cristo Atado a la Columna del Convento de las Mínimas de Triana, el que se encuentra sobre un altar. Esta imagen parece ser de principios del siglo XVIII, por sus rasgos que lo llevan a atribuirlo al taller del maestro Roldán.

Destaca del Cristo Atado a la Columna sus detalles anatómicos como sus piernas separadas, y sobre todo la columna, que es más baja de lo normal y no alta como estamos acostumbrados a verla. Es una lástima que se sepa tan poco de de esta interesantísima imagen.

La Fiesta de los Judas.


Foto de Ismael Castañeda.


La Fiesta de los Judas (esos que abundan en el día a día de nuestra vida) fue una costumbre que se perdió en la Semana Santa el Sábado de Gloria, la que en dicho día se conocía como la Fiesta de los Judas. Se hacía en todos los barrios, pero el que más fama adquirió fue el de San Bernardo, el barrio de los toreros.

Como es normal mucho se preguntarán quién era el Judas. Pues el Judas era un muñeco confeccionado de paja y esparto relleno de trapos donde se figuraba el pecho y espalda de una figura humana, que representaba al traicionero de Jesús. Este se representa con el pecho cubierto de un chaleco y se rellena con trapos y paja los brazos y manos, colocándose en la derecha una bolsa con las treinta monedas y sobre el cuello de la chaqueta  una bolsa de paja, la que hacía de cabeza.

Estos Judas eran sujetados por los vecinos desde los balcones con unas cuerdas antes de las nueve de la mañana, los que quedaban suspendido y los chiquillos armados de palos largos y cañas le iban dando golpes hasta las diez que todo quedaba en calma por el toque de Gloria de la Giralda. Cuando los Judas caían al suelo los chiquillos le daban golpes y pisaban haciéndose algunos con un pie o la cabeza del Judas, que era como un trofeo para ellos. Hoy habría que hacer otra Fiesta de los Judas, pero más veces en el año, y si fuera con nuestros políticos muchísimo mejor que mejor.

La leyenda del arcediano y el zapatero.



Fue en tiempos del Rey Pedro I, cuando un arcediano de la Catedral de Sevilla mató a un zapatero, por lo que l hijo del asesinado pidió justicia. Pero antes se juzgaba de forma distinta a la Iglesia y al pueblo, beneficiándose como es normal siempre los clérigos. Por eso la condena que le impusieron al acrediano sólo fue un año sin decir misa. Nada para lo que hizo.

Viendo el hijo del zapatero tal injusticia, apeló a la justicia del Rey Pedro I, el Justiciero, como lo llamó Felipe II, a quien le expuso el caso. Diciéndole el Rey: ¿Serás tú hombre para matarle? Respondiendo el joven que si, siendo entonces cuando el Rey le dijo que lo hiciera, y sin pensárselo, al día siguiente en la procesión del Corpus le dio dos puñaladas al arcediano que lo llevó al otro mundo.

Al instante como es normal, el hijo del zapatero fue prendido por la guardia del Rey y llevado ante este y el juez de la Iglesia. Preguntándole al joven el porque había matado al arcediano, y respondió: Señor, el mató a mi padre y aunque pedí justicia no me la dieron. Y fue cuando saltó al instante el juez de la Iglesia diciéndole que si se había hecho justicia, preguntando el Rey ¿que justicia? Y el el juez de la Iglesia le dijo que se le había condenado a no dar misa durante un año, tajando Pedro I al juez con su sentencia: Pues yo, condenó a este hijo del zapatero a no cocer zapatos durante un año. Por eso es justiciero y no como algunos lo llaman el cruel, porque escuchaba y se involucraba en los problemas, esos que hoy nuestros vomotivos políticos se quitan de encima.

Curiosidades cofradieras. Jarras del Palio de la Virgen de las Angustias.



Fue un 3 de Abril de 1953, cuando la Virgen de las Angustias de la Hermandad de los Gitanos estrenó en su Palio un juego de jarras en metal plateado realizado por el gran orfebre Eduardo Seco Imberg.

Curiosidades cofradieras. Azulejos de la Hermandad de los Gitanos en San Román.


Fue el 3 de Abril de 1955, cuando en la fachada de la Iglesia de San Román se instala un retablo cerámico con la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud, obra realizada por el gran artista Antonio Morilla Galea.

Foto de retabloceramico.



También se instaló este mismo año antes citado el de la Virgen de las Angustias, obra también de Antonio Morilla Galea. Pero instalándose el 12 de Septiembre. Hoy estos azulejos ya no están en San Román por no residir la Hermandad en esta Iglesia.

Curiosidades cofradieras. El San Juan de la Hermandad del Silencio.



Fue en 1971, cuando el imaginero Juan Abascal Fuentes restauró la imagen de San Juan Evangelista de la Hermandad del Silencio, el que le quitó los listones de madera del candelero y se los puso de aluminio para reducir su peso.

Curiosidades cofradieras. La Cruz de Guía de la Hermandad del Silencio.


Foto ABC.


Fue el 30 de Marzo de 1804, cuando la Hermandad del Silencio sacó en su cortejo la actual Cruz de Guía, la que llaman sus hermanos la Santa Cruz de Jerusalén.

La Cruz está realizada en madera de caoba con aditamentos en plata de ley y cuatro pequeñas cruces de Jerusalén, cartela con el INRI y el escudo de la corporación.

La grandeza de la Catedral sevillana.



Siempre he dicho, que la Catedral de Sevilla es mundo. Palabras que dijo el gran Azorín y que no se equivocó, porque es más de un mundo, para que lo entendamos bien, barios mundos por todo lo que atesora entre sus muros. Y si no se lo creen visítenla. Pero sin prisas y fíjense en sus miles y miles de detalles, los que uno a uno nos explican algo.


Y de Azorín nos vamos con Teófilo Gautier, quién dijo de la Catedral sevillana que era una «Montaña Hueca», o que «haría falta un año entero para visitarla a fondo, y aún así no se habría visto en todo sus detalles». Totalmente de acuerdo con Gautier, es imposible en un año de conocer a esta Giganta como es la Catedral sevillana, la que sigue sorprendiendo a extranjeros y españoles a diario cuando la visitan y se pierden en su mundo.


También hay que recordar las famosas palabras que dijo en el siglo XIX, el inglés George Borrow,  conocido como Don Jorgito, quién fue vendedor de Biblias  y el que hizo un libro llamado la Biblia en España, en el que dice lo siguiente al ver la Catedral de Sevilla después de la Catedral de Notre Dame de París: «Casi mezquina y sin importancia y más parecida a una casa consistorial que a un templo del Eterno». Las comparaciones son odiosas. Pero aquí lo deja claro Don Jorgito, que con la de Sevilla nada tiene que hacer la de Notre Dame, por eso nunca comprenderé que haya gente aquí, que le den más bombo a algo de fuera cuando aquí lo tenemos y a la mano.