Todavía me sorprenden esos sabios cofrades, buitres y malas personas que sólo están al acecho de que uno cometa el más mínimo error para entrar. Entren; pero en mi Venta er Nabo.
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Todavía me sorprenden.
Me da la impresión.
Me da la impresión con tanto bombo y fama que se le está dando a la Semana Santa de esta bella Sevilla, que es como si importara más el quedar bien ante fuera que ante el mismísimo Dios de San Lorenzo.
Con tanto todo, con tanto medio, con tanto inventar y con tanto hacer en las Hermandades pensando más en el qué dirán que en la mismas Hermandades, creo que por día que pasa peor quedamos ante el mismísimo Dios de San Lorenzo.
P. Gitana.
Y no llora mi Macarena.
Y no llora de pena mi Macarena, llora de alegría por vivir en donde vive y como los Macarenos a Ella veneran junto a su Hijo el Señor de la Sentencia, al que todas las Madrugá le paran tan injusta Sentencia. Por esto, mi Macarena no llora de pena.
Fotos de Jesús Martínez .
Es el naranjo.
Es el naranjo con su flor de azahar el sello propio de la Primavera sevillana, azahar que perfuma la muralla y Resolana para adentrarse en la Gloria y dar su olor tan sevillano a la Madre de Dios: La Esperanza y Macarena.
Foto de F.Villapol.
La Semana Santa de Sevilla .
La Semana Santa de Sevilla, encantadora y envenenada a la vez por un mundo cofrade que hace de ella una juerga para divertirse, la que lamentablemente se está confundiendo con un espectáculo callejero con bullas de niñatos peinado a lo Ortega Bru y andando de espalda ante cualquier paso que en la calle se encuentre.
Se está explotando tanto la Semana Santa, que está perdiendo su encantó lentamente, su intimidad y el silencio junto al respeto que casi no existe, adueñándose de ella una masificación que a más de un buen cofrade lo echa para la playa antes de tiempo.
La fama muchas veces no es como se cree buena. Pues el ejemplo lo tenemos en la Semana Santa de esta Sevilla, cada vez más anunciada por todos los medios, esos que atraen aún a más gente y que una gran mayoría no vienen por la Pasión de Cristo, sino por divertirse como en alguna que otra fiesta de cualquier capital española. Esto es lo que hace, que el ver Cofradías por años sea más difícil e infernal por culpa de un sector que no entienden lo que ven, ni sienten y ni mucho menos respetan. Pero vienen como el que va a los Sanfermines, a beber, pasarlo bien y a meter más la pata que otra cosa.
Siempre dije, que la Semana Santa de Sevilla es un paraíso para perderse en ella, buscar Cofradías por sus calles, reflexionar la Pasión de Jesús y sobre todo de esta tierra. Una tierra que se abre a cualquiera con su singular alegría y embrujo. Pero que por querer ser más, más y más, está confundiendo su amada Semana Santa con el turismo cervecero barato que a ella viene solo a pasarlo bien, importándole un carajo el como hay que comportarse en esta soñada Semana Santa, juntándose ese turismo con los muchísimos indeseables sevillanos que también los hay, los que hacen de todo este mundo una verbena al aire libre.
Hoy el paraíso que dije era la Semana Santa ya no es así, es más un infierno lleno de piojosos demonios. Por eso muchas veces no es tan bueno anunciar tanto algo hasta la saciedad, como tampoco lo es el turismo.
Que rollo más grande.
Que rollo más grande es ese, de que una Hermandad nueva diga casi siempre: Estamos por y para evangelizar el barrio y ayudar a los más necesitados. Muy curioso. Pero curioso, y más cuando ni entre ellos se pueden ver, que casos se han dado.
Que bonito sería.
Que bonito sería entrar descalzo en ese jardín de la Esperanza que es tu casa. Donde el suelo es el cielo y no hay en la tierra una flor, que mejor huela a tu Esperanza.
Foto de Javi Jiménez.
Carlos González Ragel
Cuadro del pintor jerezano y bohemio Carlos Gonzalez Ragel. Especializado en la esqueletomaquia y muy cotizado.
Antipatía cofrade.
Hay una antipatía entre los cofrades de una Hermandad con las de otras Hermandades, que me recuerda a la antipatía que en el siglo XV vivían los aragoneses y castellanos.
Los grupos de presión en las Cofradías.
Los grupos de presión en las Cofradías.
Como es normal, los grupos de presión en las Cofradías siempre existieron. Pero no como hoy con esto de las redes sociales, que aunque parezca una tontería hacen bastante daño a nuestras Cofradías, y el ejemplo lo tenemos en los muchísimos grupos de gente sin formación de ninguna clase que solo se dedican a criticar y a malmeter contra todo lo que no sea de su agrado porque no comprenden absolutamente nada.
De los grupos de presión hemos pasado a los grupos de cotorras y cotorros, que son los que están aportando tela para cargarse poco a poco a nuestras queridísimas Cofradías desde su punto analfabeto y cateto de entender el mundo de estas. Un mundo muy rico y amplio que estos se pierden o no llegan, por lo que se agobian y amparan entre ellos para así sentirse protegidos y poder seguir diciendo estupideces que ni ellos comprenden. Pero que al decirla una y mil veces salpican y envenenan a nuestras Cofradías.
No solo están los grupos de presión de siempre, ni los de cotorras o contorros ya. También están los grupos de periodista sin título o con títulos que van de cofrades y hacen un lamentable montaje con la imagen de una Hermandad cachondeandose, y no les pasa nada, es más, hasta bastantes seguidores tienen los hijos de putas haciendo lo que hacen, se lo pueden hasta permitir aunque nos duela reconocerlo. Pues tienen grandes legiones de aburridos e imbéciles que los siguen aun cachondeandose casi de todo lo que esté relacionado con la Semana Santa.
Estos energúmenos o grupos nunca han leído un tebeo, ni siquiera muchos saben dónde está el Sagrario de la Iglesia donde se encuentra su Hermandad pero juegan, juegan a ser famosillos de mierda entre mojones que son sus seguidores, gente aburrida que no aportan un carajo a las Cofradías. Por eso a unas malas hasta prefiero quedarme con los grupos antiguos de presión que siempre existieron.
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