Nuestra Señora del Robledo de Constantina.


Muy parecida a otras bellas leyendas es la que se cuenta de la Virgen del Robledo de Constantina, que por el siglo XVI al desatarse en la comarca  una epidemia de peste se llevó a muchísima gente. Viviendo por ese tiempo en el sitio donde hoy se encuentra el Santuario de la Patrona un jovencito pastor, humilde y muy bondadoso llamado Melchor, el que un día mientras cuidaba a su rebaño vio un resplandor de un roble y al acercarse cayó de rodillas ante la aparición de la Virgen. 

El joven Melchor salió corriendo al pueblo para contárselo a los vecinos. Pero como casi siempre nadie lo creyó, volviendo  el pastor al lugar de la aparición, donde la Virgen se apareció de nuevo y le hablo que terminaría con la epidemia de peste, por lo que fue otra vez al pueblo y al llegar le comunicaron los vecinos con muchísima alegría, que los enfermos habían sanado.

Conociendo el sacerdote la buena noticia fue en busca de Melchor, que se descubrió el pecho mostrándole una rosa que aparecía grabada en su piel. Desde entonces todos los vecinos convencidos del milagro le construyeron una Ermita a la Virgen, llevando muchas mujeres del pueblo con orgullo el nombre de su Patrona, Nuestra Señora del Robledo.

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