Un día me di cuenta.


Un día me di cuenta, que mi sueño nunca se me cumpliría, no, nunca y cuando digo nunca es porque sólo era eso, un simple sueño en el que contemplaba a la Virgen y me imaginaba más o menos como podría ser la Madre de Dios. 

Y Tú Macarena lo sabes, pero bien que lo sabes, porque cuando me viste ante tus plantas por primera vez, ese te puedo asegurar que no era yo, sería un cartujo o un fraile por mi silencio sepulcral ante usted Madre,  sería a lo mejor otra persona por no creerme que encontré a mi otra Madre, sería una sombra porque ni mi presencia yo ante ti sentía, sería ese que te dije que no era yo pero hoy sí. Por eso te digo que perdido quede ante la Mujer más Santa, la más hermosa, la más grande, la más buena, la más bondadosa, la más misericordiosa, la más Reina de todas las Reinas, la más bella flor que la Plaza de España vio, la más Virgen de todas las Vírgenes del mundo, Esperanza de esperanzas de nuestros mayores, de los que se fueron, de los niños, de todos Macarena, esa eres Tú, de todos. Por eso cuando te encontré  ya nunca más te tuve que imaginar en sueños que dañó me hacían, porque quería verte, conocerte, besar tus manos, abrazarte y decirte frente a frente: bendito sea aquel sueño, que a Tu Esperanza me llevo y me hizo Macareno.

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