El Café del Burrero de Sevilla.



El Café del Burrero estuvo situado en la calle Tarifa entre 1865 y 1880, y el que antes de ser un café cantante fue una Academia de Baile regentada por don Miguel de la Barrera. Para más tarde convertirse en Salón Recreó gestionado por el malagueño don Luis Botella, por lo que durante un tiempo se llamaría Café Botella contando con la colaboración del gran Silverio Franconetti.

Pasado unos años, el señor Botella se fue y Silverio se asoció con don Manuel Ojeada Rodríguez (no confundir con el famoso Bordador) conocido por El Burrero porque se dedicaba a la venta de leche de burra. Pasando dicho café a llamarse Escalerilla y luego Café del Burrero, que llegó a ser nada más y nada menos que el Café más famoso de toda España, y por el que pasaron grandes personajes como la madre de los Gallos, la conocida Grabiela Ortega.

En 1881, el gran Silverio se separó, pero siguió el Burrero en la calle Sierpes hasta principios del siglo XX. Al fallecer Ojeda el Café se cerró. Todo un referente en el arte del cante y baile que la ciudad de Sevilla disfrutó como tantos otros  que tuvo.

La Casa de las Columnas de Triana.



En la archiconocida calle Pureza del barrio de Triana se encuentra la Casa de las Columnas, un edificio que fue sede de la Universidad de Mareantes hasta que se trasladó al bellísimo Palacio de San Telmo. 

Son sus dos fachadas del  siglo XVIII, estando la primera en la calle Pureza y la segunda en la calle Betis mirando al famoso Río Guadalquivir. Destaca de la fachada principal la portada flanqueada por dos columnas toscanas de ladrillo, las que sostienen al balcón central de la misma y en la que podemos leer sobre la puerta una inscripción del año de su construcción, 1780.

Como otros edificios, la Casa de las Columnas se reutilizó como casa de vecinos. Pero al presentar con el tiempo un gran mal estado que amenazaba ruina fue rehabilitada entre 1989 y 1991 por José García Tapial y Juan García Gil.

El Colegio de los Escolapios de Sevilla.



Fue fundada la primera Escuela Pía en 1597 en la Parroquia de Santa Dorotea, situada en el barrio romano de Travestere por San José de Calasanz, siendo la primera Escuela gratuita de toda Europa. Todo un grandísimo ejemplo.

En Sevilla la presencia de los Padres Escolapios se produce en en 1872, cuando montan el primer Colegio en una gran casa de la calle Bustos Tavera. Y más tarde en 1887 adquieren para instalarse el Palacio del ducado de Arco, del siglo XIV en la Plaza Ponce de León, por lo que adaptaron dicho Palacio para su centro escolar a cargo del arquitecto Juan Talavera de la Vega, quien respetó la bellísima fachada principal.

Hasta los años setenta fue todo un ejemplo en la enseñanza sevillana. Trasladándose a mediados de los años setenta a Montequinto. Un Colegio por el que pasaron grandes  personajes como Luis Cernuda o Rafael Laffón, y cuyo edificio duro hasta 1980, que se derribó para construir bloques de pisos, lamentable pérdida.

El Meandro de los Gordales.

Fue el desaparecido Meandro de los Gordales una amplia curva que desviaba el Guadalquivir hacia San Juan de Aznafarache. Comenzando unos metros antes del sitio donde en 1920 se construyó el Puente de Alfonso XIII, también conocido como el Puente de Hierro en el nuevo cauce o como  la Corta de Tablada.


No quedó terminada la Corta hasta 1929, proyectada por Luis Molini, la que le dio una nueva estructura portuaria a Sevilla. Esto llevó al Meandro de los Gordales a la desecación,   pasado el tiempo se ubicara una parte del actual recinto ferial de Los Remedios.

El convento de las Salesas.




El convento de la Visitación de Santa María de Sevilla se encuentra en la Recoleta plaza de las Mercedarias, el que es conocido popularmente como convento de las Salesas. Es la fundación de dicho convento del año 1894, con una comunidad de religiosas que provienen del convento de las Salesas Reales de Madrid, Orden Religiosa fundada en 1601 por San Francisco de Sales y Santa Juana Fremiot de Chantal, siendo todo este conjunto la remodelación que llevó cabo el arquitecto Francisco Aurelio Millán sobre unas casa cedidas por el Conde de Montijo.

Destaca del convento de las Salesas el exterior de su Iglesia, realizado en ladrillo visto al estilo ecléctico. Mezclándose elementos de tipo románico con motivos ornamentales de aire bizantino, siendo el diseño y la organización de estos motivos decorativos de José Gil y Antonio Gómez Cabrera, pero finalizados veinte años más tarde por el afamado arquitecto Juan Talavera y Heredia.

Es el interior de la Iglesia de una única nave, en cuyo interior por el incendio provocado por cobardes en 1936 de la Guerra Civil poco patrimonio atesora.

La Puerta de Jerez.


La famosa Puerta de Jerez de Sevilla es una plaza de las más transitada, presidiéndola una bellísima fuente en su centro, obra de Manuel Brackembury de 1929. Encontrándose a sus alrededores el maravilloso edificio del Hotel Alfonso XIII, la Capilla de Santa María de Jesús, el bello Palacio de Yanduri, la Casa de la conocida familia Guardiola y el edificio del antiguo Hotel Cristina.


Toma el nombre de La Puerta de Jerez de la primitiva puerta de la muralla, denominada con dicho nombre porque desde este sitio salía el camino principal a la tierra del vino, Jerez de la Frontera. La primera puerta almohades fue derribada en 1846, para edificar en su lugar otra de una gran monumentalidad de estilo neoclásico, la cual no duró mucho por ser también derribada por mentes analfabetas en 1864. Una puerta por la que cruzaba el arroyo Tagarete bajo un puente. Pero sin Cofradías.

No existió esta plaza de La Puerta de Jerez hasta principios del siglo XX, cuando se abre con motivo de las obras de preparación de la Exposición Iberoamericana de 1929.  Recordar, que en este lugar se levantó la antigua Universidad de Santa María de Jesús, quedando hoy la muy desconocida para muchos Capilla.


Como curiosidad comentar, que fue en 1864, cuando al derribarse la muralla quedó sólo una manzana de casas en el centro de la plaza. Y a la Casa antes citada de los Guardiola se accedía por un callejón estrecho y sin salida. Esta plaza ha sido conocida también con los nombres de Plaza de Andalucía y Plaza de Calvo Sotelo.


El Palacio Arzobispal de Sevilla.



Fue después de la Reconquista de Sevilla en 1248, cuando el Rey Fernando III son cedidas unas casas en 1251 por el mismo Rey a Raimundo de Losada, obispo de Segovia para que se estableciese en la ciudad. Dichas casas estaban edificadas sobre construcciones almohades, las que estaban construidas sobre un conjunto termal de la época romana.

Del maravilloso Palacio mandado a levantar por el primer obispo después de la Reconquista de Sevilla don Raimundo, apenas quedan resto alguno. Un Palacio que a lo largo de los siglos sería ampliado hasta llegar como lo vemos en la actualidad.

Resalta del Palacio la portentosa portada de estilo barroco, obra de Lorenzo Fernández de Iglesias y de Diego Antonio Díaz en el siglo XVIII, considerada una de las mejores del barroco sevillano. Hay que recordar, que este Palacio fue ocupado durante la Grerra de la Independencia, siendo utilizado como sede de la Comandancia General del Ejército y resistencia del Mariscal Soult, como años después fue estancia de los Duques de Montpensier por estar en obras el Palacio de San Telmo. 

De los tesoros que dicho Palacio atesora el qué más nos llama la atención es su importante pinacoteca, en la que se encuentran grandes obras de Zurbarán, Murillo, Valdés Leal, Herrera el Viejo o Francisco Pacheco. Todo un conjunto monumental digno de ser visitado.

La Iglesia de Santa Marina de Sevilla.


Es la Iglesia de Santa Marina una de las más antigua de Sevilla, la que esta entre las llamadas Iglesias Fernandinas. Fue construida en el siglo XIII, terminándose algunas partes en el siglo XIV, y afirmando un documento que fue el Rey Pedro I quien la restauró después de un terrible terremoto. Pero más terrible sería los dos incendios de 1864 y 1936 que sufrió dicha Iglesia.


De estilo  gótico mudéjar es la Iglesia de Santa Marina, con tres naves separadas por arcos ojivales de ladrillo, estando la central terminada con un ábside con tres ventanales que son los que les dan luz al presbiterio. 

Y si tuviéramos que destacar algo de esta bellísima y austera Iglesia de Santa Marina sería su Capilla Sacramental, en la cabecera de la del Evangelio, que puede ser la más antigua de toda Sevilla de planta cuadrada y esta cubierta por una bóveda gallonada, apoyándose sus arcos sobre columnas con capiteles de origen romano.


También tendríamos que destacar con la Capilla Sacramental la Capilla de la Aurora en el lado de la Epístola, la que se asemeja por su trazo a la Capilla Sacramental y tiene una portentosa cúpula decorada con lacería de ladrillo y yesería mudéjares, una auténtica maravilla. Y antes de terminar, recordar que en esta Iglesia radicala Hermandad de la Resurrección.

El escultor Antonio Susillo.

Antonio Susillo.


Cristo de las Mieles.


Nacío el gran escultor Antonio Susillo el 18 de Abril de 1857 en Sevilla, y falleció el 22 de Diciembre de 1896 con tan sólo 39 años. Uno de los escultores más reconocidos de España en la segunda mitad del siglo XIX, quien desarrolló sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de París y también en Roma obteniendo durante su carrera varios premios en exposiciones nacionales.

Fue hijo de familia humilde de aceituneros, siendo descubierto su talento por el afamado pintor José de la Vega, quien le dio sus primeras clases de dibujo. Tuvo tanta fama en vida como escultor, que hasta la reina Isabel II lo llego a visitar en su taller adquiriendo algunas obras.

Sus esculturas de grandes proporciones llegaron a alcanzar una gran fama, como el conjunto denominado El grito de la Independencia. También Susillo trabajo el tema costumbrista, como dejó en el bajorrelieve titulado En la Macarena o el Cuento de Ánimas, y en algunos retratos. Pero sería uno de sus trabajos más importantes los que representan una serie de doce esculturas de Personajes Ilustres sevillanos, realizados en 1895 por encargo de los Duques de Montpensier y que se encuentran sobre la balaustrada del Palacio de San Telmo, siendo todas estas personajes ligados a la cultura sevillana.

Como sabrán, de Susillo no hay una obra de imaginaría en semana Santa. Pues al parecer y cosa normal muchos rancios cofrades de la época lo rechazaron, algo típico entre tantos sabios capillitas que no han leído ni el TBO. De todas sus obras que son bastantes vamos a destacar el impresionante Cristo de las Mieles del Cementerio de San Fernando de Sevilla, bajo el que descansa nuestro artista. Un Cristo lleno de dolor y muy realista que al verlo en donde se encuentra aún nos impresiona todavía más.

Tuvo entre sus discípulos Susillo al genial imaginero Antonio Castillo Lastrucci. Sobre la muerte de Susillo, que se suicidó pegándose un tiro en la cabeza hay dos leyendas, una la que cuenta que el artista sufría una enorme depresión por la muerte de su esposa y la otra por cambiar la posición de los pies en el Cristo de las Mieles. Pero parece que lo más probable fuera los problemas económicos del artista, los que lo llevaron al suicidio. La Iglesia le permitió su entierro en el Sagrado lugar en vez de en el Cementerio Civil por haber sido el escultor del portentoso Cristo de las Mieles. Un ilustre personaje del que hay que recordar, que restauró a la bellísima Dolorosa de la Amargura de Sevilla.

El Polvorín de Santa Bárbara de Sevilla.



Fue el 13 de Marzo de 1941, cuando por la mañana antes de las once se produjo una fortísima explosión en el Polvorín de Santa Bárbara en la calle José Arpa, propiedad de la Sociedad Española de Explosivos. Lo que provocó la destrucción y la ruina de nada más y nada menos que de diez manzanas del conocido barrio del Cerro del Águila.

Este suceso que conmocionó a Sevilla dejó cinco muertos y más de dos mil heridos, como a muchas personas sin vivienda, las que fueron recogidas en el Matadero mientras el grave problema se solucionaba.

Dicho suceso hizo paralizar la Feria de Abril de aquel año, algo más que normal. En la foto pueden ver una de los grandes destrozos que causó la triste explosión del Polvorín de Santa Bárbara, del que hoy algunos aún recordarán.